En los próximos días, los productores locales comenzarán la siembra de maíz tardío. Es un planteo productivo que ha venido creciendo en importancia en los últimos años y, de hecho, ya representa más del 50% de la superficie sembrada con el cereal. En esa estrategia productiva la fertilización tiene un rol fundamental y vale la pena repasar algunos conceptos clave para ejecutarla con eficiencia.

Escuchá la nota completa al Ing. Agr. Gustavo Ferraris, Especialista en Fertilización y manejo de cultivos del INTA

La actual campaña de granos gruesos 2020/21 está atravesada por los efectos del fenómeno de La Niña, que genera una disminución de las precipitaciones, con particular foco en la primavera. “Pero en estos casos suele haber una recuperación a partir de diciembre, enero y marzo”, indicó Ferrari.

Ferrari dejó, además, otros conceptos interesantes para tener en cuenta.

-En las fechas tardías tienen mayor peso las cuestiones sanitarias.

-La nutrición es un factor fundamental para conseguir un alto rendimiento. Es clave hacer un buen diagnóstico nutricional.

-Se debe ajustar bien la densidad de siembra y la fertilización. En sus ensayos, los mayores rendimientos se obtuvieron con 75.000 plantas/ha y 220 unidades de nitrógeno.

En línea con eso, Toribio recordó que Profertil difunde desde hace muchos años las Mejores Prácticas de Manejo (MPM) para la nutrición en maíz, que incluyen determinar la dosis adecuada (en base a herramientas de diagnóstico como el análisis de suelo), elegir las fuentes pensando en una nutrición balanceada, y aplicar en el momento y forma correctos.

“Las MPM permiten aumentar la eficiencia de uso de los nutrientes, disminuir las brechas de rendimiento y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando el secuestro de carbono de los suelos agrícolas”, indicó la especialista.