La nutrición continúa siendo uno de los principales pilares de la producción animal, junto con la sanidad y el manejo. Así lo explicó Fernando Caeiro durante una entrevista con Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel, en Cátedra Avícola y Agropecuaria. El gerente comercial de Brower subrayó que el alimento representa entre el 60% y el 70% del costo de una empresa productiva, una proporción que convierte a la formulación y a la eficiencia alimenticia en factores decisivos para el resultado económico.
“Ya la alimentación no es simplemente maíz, soja y algo un poquito más. La tecnología que hay dentro de la alimentación es tremenda”, afirmó Caeiro. La evolución de la actividad avícola y ganadera exige incorporar herramientas nutricionales cada vez más específicas, capaces de responder a las condiciones particulares de cada establecimiento, su ambiente, genética, manejo y situación sanitaria.
En ese sentido, el ejecutivo advirtió que las fórmulas no deberían ser genéricas. Cada granja presenta realidades diferentes y, aunque las variaciones en los requerimientos puedan parecer pequeñas, pueden generar diferencias significativas al momento de evaluar los resultados productivos. “Hoy en día que se trabaja tan finito, tan en detalle, esas pequeñas diferencias que puede haber, de acuerdo a que el nutricionista conozca en detalle cómo funciona esa granja, el manejo, la situación, los desafíos sanitarios, van a ser fundamentales”, señaló.
La precisión en la formulación debe estar acompañada por un estricto control sobre el contenido de cada producto. No alcanza con que el nutricionista defina una receta determinada: las dosis y los componentes indicados deben encontrarse efectivamente en la bolsa. Para Caeiro, esa trazabilidad es una condición esencial en una actividad donde pequeños desvíos pueden impactar sobre la conversión, el crecimiento, la postura o la salud de los animales.
Brower pone el foco en ese aspecto a través de sus procesos de control de calidad. Según explicó el gerente comercial, la planta cuenta con certificaciones ISO y GMP, entre otras normas orientadas a reducir errores y garantizar que los productos cumplan con las especificaciones establecidas. “La ventaja de Brower es que es una empresa que trabaja con muchísimo énfasis en todo lo que es control de calidad”, sostuvo.
La confiabilidad de las materias primas y de los productos terminados constituye, de acuerdo con lo expresado durante la entrevista, una de las características centrales de la empresa. Patricia Aller remarcó que Brower trabaja desde hace más de 40 años con materias primas de primera calidad y con el objetivo de que cada producto sea efectivamente lo que declara ser. Esa consistencia resulta especialmente relevante en sistemas productivos de alta exigencia, donde la alimentación tiene una incidencia directa sobre los indicadores técnicos y económicos.
Los márgenes de la producción avícola son cada vez más estrechos. Caeiro puso como ejemplo la situación de las ponedoras, donde la caída del precio del huevo recibido por el productor obliga a profundizar la búsqueda de eficiencia. “La diferencia entre ganar, salir hecho o perder son muy, muy finitas”, afirmó. En este contexto, unos pocos gramos de mejora en la conversión o una mayor persistencia productiva pueden representar una diferencia importante en el resultado final.
La profesionalización del productor también está modificando la forma de evaluar los costos. Según Caeiro, cada vez existe una mayor predisposición a considerar ciertos productos o tecnologías no como un gasto adicional, sino como una inversión cuyo retorno debe medirse. La inclusión de enzimas, aditivos u otros componentes puede elevar el valor de una premezcla, pero también mejorar la eficiencia general del alimento y reducir el costo por kilo producido.
“Quizás un premix es un poquito más caro, pero cuando vas al número final del alimento, cuánto vale el kilo de alimento, la tonelada de alimento que le damos al animal, termina siendo más barato, porque es mucho más eficiente por la tecnología que tiene ese alimento”, explicó el ejecutivo. La evaluación, por lo tanto, debe realizarse sobre el costo total y el desempeño alcanzado, y no únicamente sobre el precio inicial de la premezcla.
La innovación y la mejora continua completan la estrategia de Brower. Caeiro aseguró que la compañía mantiene una actividad permanente en sus laboratorios propios, donde desarrolla productos y realiza análisis tanto para el área de nutrición como para la de fármacos. También señaló que las fórmulas se actualizan de manera constante en función de los requerimientos de las casas genéticas, las necesidades de los productores y los cambios en la realidad productiva.
En una industria avícola y agropecuaria que exige cada vez mayor precisión, la nutrición aparece como una herramienta central para sostener la competitividad. La combinación de formulaciones específicas, control de calidad, innovación y análisis del retorno de la inversión será determinante para que los productores puedan enfrentar escenarios de costos elevados y precios ajustados, transformando la tecnología aplicada al alimento en mejores resultados productivos y económicos.

