El agro busca transformar su competitividad en desarrollo y liderazgo global

Rodolfo de Felipe, presidente de LIDE Argentina, sostiene que el sector agropecuario atraviesa una oportunidad inédita, impulsada por la demanda mundial de proteínas, la apertura de mercados y el avance tecnológico. Para aprovecharla, reclama reglas previsibles, trazabilidad, sustentabilidad, innovación y una articulación efectiva entre el sector público y el privado.

El agro ocupa un lugar central en la estrategia de crecimiento de la Argentina. Según Rodolfo de Felipe, presidente de LIDE Argentina, el sector forma parte de las cuatro grandes “turbinas” con capacidad de generar, en los próximos años, alrededor de 20.000 millones de dólares anuales en exportaciones, junto con la energía, la minería y la economía del conocimiento.

“Por lejos, es hoy el sector más competitivo de la economía argentina”, afirmó De Felipe al referirse al potencial de la actividad agropecuaria. En ese marco, consideró que la discusión ya no pasa solamente por la adaptación a los cambios, sino por la capacidad del campo argentino de asumir un rol de liderazgo en los mercados internacionales.

Para el titular de LIDE Argentina, la trazabilidad, la innovación y la resiliencia empresarial dejaron de ser atributos deseables para convertirse en condiciones indispensables. “Son un pasaporte de acceso a mercados internacionales y, sobre todo, de acceso al futuro”, señaló, al destacar que la producción agropecuaria deberá responder a consumidores cada vez más exigentes y a una demanda global creciente de alimentos y proteínas.

La apertura de nuevos mercados, entre ellos los vinculados con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, representa una oportunidad significativa para las cadenas agroindustriales, incluidas la ganadería, la producción avícola y el complejo alimentario en general. Sin embargo, esa posibilidad estará acompañada por mayores exigencias en materia de calidad, origen y procesos productivos.

De Felipe remarcó que requisitos como la trazabilidad y la identificación del origen pueden dejar de ser vistos como una amenaza para convertirse en activos comerciales. En su visión, la Argentina tiene la posibilidad de construir una marca global asociada con la sustentabilidad, mediante una agenda ambiental que incluya la reducción de la huella de carbono y el cuidado de los recursos naturales.

La ganadería también formará parte de ese proceso de transformación. El empresario definió como “ganadería inteligente” a aquella que incorpora innovación, información, alianzas público-privadas y nuevas estrategias empresariales para ampliar su presencia internacional. Aunque reconoció que los productores atraviesan un momento favorable en materia de precios, advirtió que “esa ventaja no es eterna” y que será necesario trabajar para recuperar mercados perdidos y consolidar una expansión sostenida.

La inteligencia artificial y el uso de datos aparecen como herramientas decisivas para mejorar la competitividad. De Felipe recomendó a los productores y empresarios agropecuarios ingresar de lleno en ese universo, debido a su potencial para reducir tiempos y costos, elevar la productividad y mejorar la toma de decisiones. También subrayó la importancia de la información generada por el Estado y de la incorporación de tecnologías como el smart data, el big data y las soluciones desarrolladas por los sectores AgTech y FoodTech.

En paralelo, el acceso a los mercados dependerá cada vez más del cumplimiento de normas ambientales y de trazabilidad. De Felipe llamó la atención sobre la entrada en vigencia de nuevas regulaciones europeas vinculadas con la deforestación, conocidas como EUDR, que obligarán a demostrar el origen y las condiciones de producción de determinados bienes. “Hay que prestar atención, en lo que uno esté, a un montón de contenidos, y especialmente al talento”, sostuvo, al advertir que las oportunidades solo podrán aprovecharse si existen personas capacitadas para convertirlas en resultados.

La previsibilidad de las políticas públicas fue otro de los ejes planteados por el presidente de LIDE Argentina, quien aseguró que los productores necesitan reglas de juego claras y estables que les permitan diseñar estrategias de inversión y negocios a largo plazo. En ese sentido, cuestionó cualquier medida que altere abruptamente el funcionamiento de las cadenas productivas o limite las exportaciones, y reclamó una relación más confiable entre el Estado y el sector privado.

La sustentabilidad, explicó, no depende exclusivamente de los productores. También involucra al Estado, que debe establecer normas razonables de protección ambiental, a las empresas y a los consumidores, quienes participan en toda la cadena de producción y consumo. “En la sostenibilidad hay una cadena”, afirmó, y agregó que el desafío requiere un cambio cultural que permita comprender las responsabilidades de cada uno de sus integrantes.

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