De la factura eléctrica al parque solar: cómo se desarrolla un proyecto fotovoltaico industrial

¿Qué necesita una empresa para comenzar a generar su propia energía solar? Durante una visita de Cátedra Avícola & Agropecuaria a Cladan Energy, el ingeniero Gabriel Vela, jefe de Ingeniería de la compañía, explicó las diferentes etapas que comprende un proyecto fotovoltaico, desde el análisis del consumo eléctrico y la evaluación del recurso solar hasta la instalación y puesta en marcha. Una tecnología que permite a las empresas agroindustriales reducir sus costos energéticos mediante proyectos que, dependiendo de su escala y características, pueden ejecutarse en pocas semanas.

La incorporación de energía solar fotovoltaica se está convirtiendo en una alternativa cada vez más atractiva para las empresas agroindustriales que buscan reducir sus costos operativos y mejorar su competitividad. Sin embargo, una de las principales inquietudes de los productores continúa siendo cómo llevar adelante una inversión de estas características, qué información necesitan presentar y cuánto tiempo transcurre hasta que la instalación comienza a generar electricidad. Para responder estas preguntas, Adalberto Rossi conversó con el ingeniero Gabriel Vela, jefe de Ingeniería de Cladan Energy, durante una visita del programa Cátedra Avícola & Agropecuaria, emitido por Canal Rural, a las instalaciones de la empresa en Pilar, provincia de Buenos Aires. Según explicó el especialista, el desarrollo de un proyecto comienza con un análisis técnico del establecimiento, cuyo objetivo es dimensionar correctamente la instalación y determinar su potencial de generación. “La información que consideramos prioritaria para poder dimensionar y comenzar con el proceso de un parque solar fotovoltaico es el consumo que tiene el cliente”, señaló. Por esta razón, el primer paso consiste en solicitar al menos doce facturas de electricidad, aunque disponer de información correspondiente a períodos más prolongados permite realizar una evaluación más completa de los hábitos de consumo y sus variaciones a lo largo del año.

Este análisis inicial resulta fundamental porque no todas las empresas presentan el mismo perfil energético. Una granja avícola puede registrar mayores consumos durante los meses de verano debido a las necesidades de ventilación y refrigeración, mientras que otras actividades industriales pueden mantener una demanda relativamente estable durante todo el año. Los frigoríficos, por ejemplo, suelen presentar consumos continuos asociados con sus sistemas de refrigeración y procesamiento. Identificar estas diferencias permite determinar qué proporción de la demanda podría ser abastecida mediante generación fotovoltaica y evaluar el aprovechamiento de la electricidad producida. A esta información se suma otro dato esencial: la ubicación geográfica del establecimiento. “El recurso solar disponible que tenemos en la provincia de Buenos Aires no es el mismo que tenemos en Córdoba, La Rioja o Catamarca”, explicó Vela. La geolocalización no modifica el comportamiento del consumidor, pero sí determina la radiación solar disponible y, por lo tanto, la cantidad de energía que puede generar una instalación de determinada potencia. Con estos datos, el equipo de ingeniería elabora una primera estimación del sistema necesario y de su producción energética esperada.

Para desarrollar esta evaluación, Cladan Energy utiliza herramientas de simulación especializadas como PVsyst, un software ampliamente empleado en la industria fotovoltaica para modelar instalaciones y estimar su rendimiento. A partir del perfil de consumo, la ubicación y las características preliminares del proyecto, los ingenieros realizan un dimensionamiento y presentan una propuesta inicial al cliente. Si existe interés en avanzar, comienza una segunda etapa que incluye una visita técnica al establecimiento para verificar las condiciones reales de instalación. Durante este relevamiento se determina si resulta conveniente montar los paneles sobre las cubiertas de los edificios o desarrollar un parque solar sobre el terreno disponible. Ambas alternativas presentan ventajas y limitaciones que deben evaluarse según las características de cada empresa. “El montaje sobre suelo tiene la ventaja de que posteriormente resulta mucho más sencillo realizar el mantenimiento y la limpieza de los paneles, aunque suele demandar más tiempo y tener un costo mayor que el montaje sobre cubierta”, detalló Vela. Por su parte, la instalación sobre techos puede aprovechar superficies existentes y reducir determinados costos de construcción, pero requiere verificar las condiciones estructurales y considerar las dificultades de acceso para futuras tareas de mantenimiento.

El relevamiento también comprende un aspecto decisivo para la viabilidad del proyecto: la integración del sistema fotovoltaico con la infraestructura eléctrica existente. Vela explicó que es necesario identificar el punto de conexión, evaluar la distancia entre los paneles y las instalaciones eléctricas del establecimiento y determinar si deben realizarse modificaciones en tableros, protecciones u otros componentes. Estos factores pueden influir sobre el diseño técnico, los costos y las condiciones de seguridad de la instalación. Una vez completada la evaluación y aprobada la propuesta, Cladan Energy organiza la provisión de materiales y la ejecución de la obra. “Nosotros nos encargamos absolutamente de todo”, afirmó el ingeniero, al explicar que la propuesta contempla el transporte de los equipos y la provisión de estructuras, paneles fotovoltaicos, inversores, cableado, bandejas y protecciones eléctricas. Según indicó, la compañía puede iniciar los trabajos aproximadamente un mes después de recibir la aprobación del cliente, dependiendo de las características y la planificación de cada proyecto. Este esquema busca simplificar el proceso para las empresas que desean incorporar generación renovable sin tener que coordinar por separado los diferentes componentes técnicos y logísticos.

Uno de los aspectos más destacados de la entrevista fue la rapidez con la que pueden ejecutarse instalaciones fotovoltaicas de escala comercial. Vela tomó como referencia un proyecto de entre 100 y 150 kilovatios, una potencia que puede resultar apropiada para determinados establecimientos agroindustriales según sus necesidades energéticas. “En una instalación típica de 100 o 150 kilovatios estamos demorando entre dos y tres semanas”, explicó. No obstante, aclaró que los plazos de construcción dependen de las condiciones climáticas, especialmente cuando los paneles se instalan sobre cubiertas. Durante el invierno, las lluvias y la presencia de rocío pueden limitar las horas de trabajo seguro, mientras que en verano la mayor disponibilidad de luz natural puede facilitar el avance de las tareas. Considerando la preparación previa y la ejecución, el ingeniero señaló que determinados proyectos pueden completarse en aproximadamente un mes y medio desde su aprobación. La puesta en servicio y el comienzo efectivo del ahorro, sin embargo, también dependen de las verificaciones técnicas, las autorizaciones y los procedimientos de conexión que correspondan en cada jurisdicción. Una vez habilitado y operativo, el sistema comienza a generar electricidad que puede sustituir parte de la energía adquirida a la red.

El mantenimiento de los sistemas fotovoltaicos fue otro de los temas abordados durante la conversación. Una de las ventajas de esta tecnología es que los paneles solares no poseen partes móviles y requieren intervenciones relativamente limitadas en comparación con otros sistemas de generación eléctrica. Vela explicó que una de las tareas habituales consiste en mantener limpias las superficies de los módulos para evitar pérdidas de rendimiento. Aunque la lluvia puede contribuir a remover parte de la suciedad acumulada, determinadas instalaciones agroindustriales presentan condiciones particulares que requieren mayor atención. “Hay instalaciones que son muy sucias, donde se desprende un polvo muy fino de la producción que puede depositarse sobre los paneles. Eso hace que pierdan rendimiento y generen menos energía de la esperada”, señaló. En establecimientos con elevada presencia de polvo, partículas orgánicas u otros residuos, puede resultar necesario programar limpiezas periódicas de acuerdo con las condiciones del lugar. A estas tareas deben sumarse las inspecciones eléctricas, el seguimiento del desempeño de los inversores y la verificación de los componentes de seguridad, fundamentales para preservar la confiabilidad y la vida útil de la instalación. El ingeniero también mencionó que Cladan Energy evalúa ampliar su oferta de servicios de mantenimiento para que los clientes puedan delegar estas responsabilidades y concentrarse en sus actividades productivas.

La entrevista permitió mostrar que la incorporación de energía solar no comienza con la compra de paneles, sino con un estudio de ingeniería que relaciona las necesidades del establecimiento con las condiciones reales de generación y conexión. Un dimensionamiento adecuado, la elección correcta del sistema de montaje, la evaluación de la infraestructura eléctrica y la planificación de la obra son factores determinantes para alcanzar los resultados esperados. Para empresas avícolas, frigoríficos, plantas de alimentos balanceados y otras industrias con consumos significativos de electricidad, este proceso representa una oportunidad para transformar parte de un gasto operativo recurrente en una inversión productiva de largo plazo. Desde la perspectiva de Cladan Energy, el objetivo es acompañar a cada cliente desde la evaluación inicial hasta la puesta en marcha, ofreciendo una solución integral adaptada a sus características. Como sintetizó Gabriel Vela al finalizar la conversación, el punto de partida es fundamentalmente una decisión empresarial: tener la voluntad y la iniciativa de comenzar a consumir energía de una manera más sustentable.

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