La faena bovina opera actualmente en torno del 70% de su capacidad instalada, según describió el Ing. Zoot. Juan Luis Uccelli, especialista en el mercado porcino. El promedio, sin embargo, presenta diferencias importantes: mientras los frigoríficos exportadores trabajan entre el 85% y el 88%, las plantas orientadas al consumo interno llegan apenas al 20% o 30%.
“Al 70% estás en una situación complicada porque tus costos siguen subiendo, especialmente los servicios”, señaló Uccelli. El especialista remarcó que, aún sin una inflación generalizada, las tarifas y otros servicios registran aumentos mensuales, a los que se suma una suba moderada pero persistente en el costo de la mano de obra industrial.
A ese cuadro se agrega el incremento de las alícuotas y costos vinculados con las ART en las plantas frigoríficas de todas las especies. Para Uccelli, este factor está generando una presión adicional sobre la industria y lejos de resolverse con los cambios previstos en la legislación laboral, la situación “se está embarrando”.
El sector porcino, en cambio, presenta por ahora un panorama más firme. Las plantas trabajan cerca del 90% de su capacidad y la producción continúa creciendo mes a mes, impulsada por una demanda que todavía encuentra espacio en el mercado. “No bajamos la oferta y yo creo que vamos a seguir subiendo porque hay un mercado demandante”, explicó el analista.
La relación de precios también favoreció históricamente al cerdo frente a la carne vacuna. Uccelli estimó que actualmente un kilo de carne vacuna equivale aproximadamente a dos o dos kilos y medio de carne porcina, aunque la diferencia puede ampliarse en cortes magros y pulpas. “Con un kilo de asado te comprás dos kilos de pechito”, graficó.
Sin embargo, el principal cambio en la matriz competitiva ya no está dado exclusivamente por la carne vacuna. El pollo pasó a ocupar un lugar central en las decisiones de compra de los consumidores y su precio mayorista condiciona directamente al cerdo. “Antes vos mirabas la carne vacuna porque consumíamos 70, 80 kilos de carne vacuna. Pero hoy las comparaciones tienen que ser con la carne aviar, cuyo consumo alcanza los 52 kilos por persona por año”, sostuvo Uccelli.
La caída registrada en el precio mayorista del pollo, combinada con una mejora relativa del valor del cerdo, comenzó a ampliar la brecha entre ambas carnes. Ese movimiento podría generar tensiones para la producción porcina, particularmente porque ambas proteínas compiten por el mismo segmento de consumidores: aquellos que buscan alternativas más accesibles frente a una carne vacuna que, para muchos hogares, quedó fuera del presupuesto cotidiano.
“El consumo de carne vacuna yo creo que alcanzó un techo y está ahí, no lo puede perforar porque no hay plata”, afirmó el especialista. En ese contexto, el deterioro del poder adquisitivo modifica los hábitos de compra y adelanta el momento del mes en que las familias comienzan a restringir el consumo. Según describió, el problema ya no se concentra a partir del día 20: algunos hogares enfrentan dificultades desde el día 15, e incluso antes.
El comercio exterior funciona como una válvula de escape parcial para el mercado interno. Argentina exporta carne vacuna y aviar, mientras que los embarques de carne porcina todavía son reducidos. Esa salida permite descomprimir la oferta doméstica, aunque Uccelli advirtió que un aumento simultáneo de la producción de las distintas especies, sin una demanda suficiente, podría provocar una sobreoferta y una fuerte presión sobre los precios.
Para los próximos tres meses, la expectativa del sector porcino es conservar los valores actuales y evitar movimientos bruscos. “Sería ideal mantener los valores”, resumió Uccelli, quien consideró que la estabilidad permitiría a la actividad continuar ganando participación de manera gradual, como ocurrió durante los últimos 20 años.
El desafío radica en que buena parte de las variables decisivas se encuentran fuera del control de los productores y frigoríficos. La cotización de las otras carnes, el tipo de cambio, las posibilidades de exportación y el costo de las importaciones, conforman un escenario de alta incertidumbre. “Estás bien, sí, estás bien, pero sabés que estás dentro de un contexto de cosas que vos no manejás”, concluyó el especialista al describir la fragilidad del equilibrio actual.

