Pablo Lencioni: “Un aditivo debe demostrar su valor con resultados económicos medibles”

La nutrición animal avanza hacia soluciones cada vez más personalizadas, donde la innovación tecnológica debe traducirse en beneficios concretos para el productor. En la segunda parte de su entrevista con Adalberto Rossi para Cátedra Avícola & Agropecuaria, Pablo Lencioni, CEO de BeFeed, explicó cómo la compañía desarrolla especialidades a medida, evalúa su impacto económico y utiliza inteligencia artificial para acelerar los procesos de investigación y análisis. Una visión que coloca la medición de resultados, la colaboración tecnológica y la eficiencia en el centro de su estrategia.

La búsqueda de una mayor eficiencia productiva está modificando la manera en que las empresas de nutrición animal desarrollan y comercializan sus tecnologías. En un mercado donde los productores necesitan optimizar costos sin comprometer el desempeño de los animales, los aditivos deben demostrar beneficios concretos y responder a necesidades específicas de cada establecimiento. Durante la segunda parte de su entrevista con Adalberto Rossi, para Cátedra Avícola & Agropecuaria, Pablo Lencioni, CEO de BeFeed, explicó que la compañía no persigue el desarrollo de un producto universal capaz de resolver todos los desafíos de la producción, sino que apuesta a identificar las necesidades particulares de cada cliente y diseñar soluciones adaptadas a sus condiciones. “La búsqueda del aditivo perfecto siempre está, pero nosotros no apuntamos a ese aditivo perfecto. Lo que hacemos es interactuar mucho con la necesidad que tiene el cliente, visitarlo, entender qué está buscando y cuál es su problema”, señaló. Este enfoque representa una evolución respecto de los modelos tradicionales de comercialización de especialidades, donde la propuesta tecnológica parte del conocimiento del sistema productivo y no exclusivamente de las características de un ingrediente o formulación.

El desarrollo de productos personalizados, conocido como tailor-made, constituye uno de los pilares de esta estrategia. Lencioni explicó que BeFeed trabaja directamente con productores y también establece colaboraciones con compañías internacionales para combinar tecnologías y conocimientos complementarios. En determinados proyectos, estas alianzas involucran empresas de origen canadiense o francés, cuyos desarrollos pueden integrarse con las capacidades de investigación y formulación disponibles en Argentina. “Unimos esfuerzos, colocamos lo que nosotros podemos sumar desde BeFeed, desde nuestra granja experimental y nuestro laboratorio, y tratamos de generar una herramienta para cada productor en cada mercado específico”, afirmó. La disponibilidad de infraestructura experimental y recursos técnicos permite evaluar alternativas antes de recomendar su utilización comercial, considerando las particularidades nutricionales, productivas y económicas de cada región. Este modelo colaborativo también amplía las posibilidades de innovación, al facilitar la combinación de diferentes herramientas dentro de estrategias diseñadas para objetivos concretos. En una industria donde las materias primas, los costos y las condiciones ambientales varían entre países, la capacidad de adaptar las soluciones adquiere una importancia creciente.

Uno de los principales desafíos para las empresas proveedoras de aditivos consiste en demostrar que su incorporación representa una inversión y no simplemente un costo adicional en la formulación. Para Lencioni, la evaluación económica debe ocupar un lugar central desde el comienzo de cualquier propuesta. “Cuando hablamos de un aditivo, la economía es lo primero”, sostuvo. En ese sentido, distinguió dos niveles de beneficios que pueden analizarse al incorporar una nueva tecnología nutricional. El primero corresponde a resultados potencialmente inmediatos, asociados con la posibilidad de reformular dietas y reducir el costo de alimentación sin afectar el desempeño productivo. Entre los ejemplos mencionó la disminución del contenido graso mediante una mejor utilización de los lípidos, la optimización de los niveles de proteína a partir de mejoras en la digestibilidad o la evaluación de fuentes alternativas de metionina. Estas estrategias requieren respaldo técnico y validación específica, ya que cualquier modificación nutricional debe preservar el aporte efectivo de nutrientes y los requerimientos de los animales. “La primera promesa es poder reducir mis costos sin afectar la producción, pero tengo que tener argumentos suficientemente sólidos para sostener eso”, explicó, destacando la importancia de fundamentar las recomendaciones en información verificable.

El segundo nivel de evaluación es más complejo y se relaciona con el resultado económico obtenido al finalizar un ciclo productivo. En este caso, el objetivo no consiste únicamente en demostrar una reducción del costo de la dieta, sino en comprobar que la utilización de una tecnología permitió mejorar los indicadores productivos y, en consecuencia, la rentabilidad del establecimiento. Este análisis puede incluir variables como conversión alimenticia, peso final, mortalidad, consumo de alimento y costo por kilogramo producido, dependiendo de la especie y del sistema de producción. Para Lencioni, se trata de una evaluación más ambiciosa porque los resultados están influenciados por numerosos factores que deben considerarse al comparar diferentes períodos o tratamientos. “La segunda promesa es de mucho más largo plazo: cuando termine el ciclo productivo, nos vamos a sentar a la mesa y vamos a poder ver que los números de esa crianza o de ese período de análisis fueron mejores”, señaló. Esta perspectiva exige un seguimiento continuo y una metodología de evaluación capaz de distinguir el efecto de la tecnología de las variaciones propias de las condiciones productivas.

Precisamente, la medición y el análisis de datos ocupan un lugar fundamental dentro del acompañamiento técnico que BeFeed brinda a sus clientes. Lencioni remarcó que obtener conclusiones confiables requiere recopilar información durante todo el proceso, establecer criterios de comparación adecuados y evitar interpretaciones basadas en resultados aislados. “Hay que sentarse, medir, cuantificar y estar siempre tomando datos. Acompañamos mucho a los productores para tener esa información, comparar peras con peras y manzanas con manzanas, y llegar a conclusiones realistas”, explicó. Esta metodología resulta especialmente importante en la producción animal, donde las diferencias de genética, ambiente, sanidad, manejo y formulación pueden influir significativamente sobre el desempeño. Disponer de registros consistentes permite construir una base objetiva para evaluar nuevas tecnologías y mejorar las decisiones nutricionales. También fortalece la relación entre proveedores y productores, ya que transforma las promesas comerciales en hipótesis que pueden contrastarse mediante indicadores productivos y económicos.

La inteligencia artificial comienza a desempeñar un papel cada vez más importante dentro de este proceso. Según explicó el CEO de BeFeed, la compañía está incorporando herramientas de IA tanto para la recopilación y organización de información como para el estudio de alternativas tecnológicas y posibles combinaciones de productos. En proyectos de colaboración con empresas internacionales, estas herramientas permiten analizar documentación disponible, revisar características de diferentes tecnologías y explorar posibles complementariedades antes de avanzar hacia etapas de evaluación experimental. “Incorporamos la inteligencia artificial tanto en la recopilación de datos como en el estudio de alternativas. Es una herramienta a la que cada vez le damos más trascendencia”, señaló. Su utilización no reemplaza la necesidad de ensayos, validaciones técnicas o interpretación profesional, pero puede contribuir a acelerar tareas de investigación y análisis que tradicionalmente demandaban una cantidad considerable de tiempo. En este sentido, la IA aparece como un recurso complementario para mejorar la productividad de los equipos técnicos y facilitar el acceso a información relevante para la toma de decisiones.

Hacia el cierre de la entrevista, Lencioni introdujo una dimensión de la eficiencia que muchas veces queda relegada frente a los indicadores económicos: el aprovechamiento del tiempo. Para el directivo, las nuevas herramientas tecnológicas no solamente deben contribuir a mejorar los resultados de la producción animal, sino también permitir que los profesionales trabajen de manera más ágil y concentren sus esfuerzos en actividades de mayor valor agregado. “Siempre hablamos de la economía, de mejorar las cuestiones económicas para tener un mejor rédito, pero el tiempo es lo que más vale. Si hacemos más eficiente el recurso tiempo, nos va a ir mejor todavía”, afirmó. Esta reflexión sintetiza una visión en la que la innovación no se limita al desarrollo de nuevos aditivos, sino que comprende también la forma de investigar, procesar información y acompañar a los productores. Para BeFeed, el futuro de las especialidades nutricionales estará marcado por la capacidad de integrar conocimientos, diseñar soluciones personalizadas y demostrar resultados mediante datos confiables. En definitiva, una estrategia donde *la eficiencia debe poder medirse tanto en la rentabilidad de los sistemas productivos como en la calidad y agilidad de las decisiones que permiten alcanzarla.

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