La producción avícola argentina ha experimentado importantes transformaciones durante la última década, impulsadas por los avances genéticos, las nuevas tecnologías nutricionales y la necesidad de alcanzar niveles de eficiencia cada vez mayores. Para las empresas especializadas en nutrición animal, este escenario representa un desafío permanente: desarrollar soluciones capaces de mejorar el desempeño productivo y demostrar su impacto económico en condiciones comerciales. Durante la segunda parte de su entrevista con Adalberto Rossi, para Cátedra Avícola & Agropecuaria, emitido por Canal Rural, Patricio Bessone, director técnico comercial de Cladan Nutrición y Salud Animal, repasó su trayectoria dentro de la compañía y reflexionó sobre la evolución de una industria en la que los resultados no siempre responden a relaciones matemáticas simples. “Cuando arranqué era otra avicultura, aunque haya pasado tan poco tiempo. Yo venía de otras industrias y, al enfrentarme a la biología, mi mundo cambió rotundamente. La frase de que uno más uno es dos no existe en la avicultura”, explicó. Su formación como ingeniero químico y su posterior especialización en nutrición animal le permitieron desarrollar una mirada que combina el rigor de los procesos industriales con la complejidad propia de los sistemas biológicos.
A lo largo de sus más de diez años en Cladan, Bessone tuvo la oportunidad de desempeñarse en diferentes áreas de la empresa, desde la producción de premezclas y las técnicas de laboratorio hasta el diseño de productos y la formulación nutricional. Este recorrido, acompañado por la formación impulsada por Daniel Cardona, presidente de la compañía, le permitió comprender integralmente los procesos que intervienen en el desarrollo de soluciones para la producción animal. Una de las experiencias que más destacó fue su participación en la creación de nuevos productos, una actividad que requiere investigación, tiempo y capacidad para interpretar resultados. “Un producto, para salir al mercado, necesita tres años como mínimo. Desde que se diseña, pasa por las pruebas experimentales, después va al campo y finalmente se evalúan los resultados”, señaló. Según explicó, uno de los principales desafíos consiste en demostrar objetivamente la eficacia de una tecnología, ya que las diferencias entre instalaciones, condiciones ambientales y prácticas de manejo pueden introducir variaciones importantes en los indicadores productivos. Por esta razón, obtener resultados positivos y medibles después de varios años de trabajo representa no solamente una satisfacción profesional, sino también una validación del esfuerzo realizado durante el proceso de investigación y desarrollo.
En este contexto, las granjas experimentales de Cladan desempeñan un papel estratégico. Estas instalaciones permiten evaluar productos propios y de terceros, comparar diferentes estrategias nutricionales y generar información que contribuya a formular recomendaciones técnicas más precisas. Bessone destacó que disponer de esta infraestructura también brinda flexibilidad para responder a las necesidades cambiantes del mercado, especialmente cuando los productores buscan encontrar un equilibrio entre el costo del alimento y el desempeño de los animales. “Hoy tener esta granja experimental nos permite probar distintas nutriciones y buscar un alimento con un punto de equilibrio económico y productivo que le cierre al productor en su resultado final”, explicó. La posibilidad de realizar evaluaciones en ciclos relativamente cortos facilita la comparación de alternativas y permite ajustar las formulaciones a partir de información obtenida en condiciones experimentales. Este enfoque resulta particularmente relevante en una actividad donde la alimentación representa una proporción significativa del costo de producción y pequeñas diferencias en conversión alimenticia, crecimiento o mortalidad pueden modificar sustancialmente los resultados económicos de una integración avícola.
La formación profesional y la cultura de mejora continua también ocuparon un lugar importante en la conversación. Al referirse a la influencia de Daniel Cardona durante su trayectoria, Bessone destacó especialmente la responsabilidad, el conocimiento y la capacidad de transmitir experiencia a los equipos de trabajo. Según explicó, el liderazgo técnico dentro de Cladan promueve una actitud de búsqueda permanente, donde las formulaciones y los criterios establecidos pueden revisarse a partir de nuevos conocimientos y evaluaciones. “Toda su experiencia la comparte, la vuelca, prueba cosas nuevas e intenta buscar otras alternativas. Eso motiva a todos los miembros del equipo a animarnos, a probar y a buscar la mejora continua”, expresó. Esta filosofía resulta fundamental en nutrición animal, una disciplina donde la evolución genética, la disponibilidad de materias primas y los avances científicos obligan a actualizar constantemente los programas de alimentación. La experiencia acumulada constituye una base importante para tomar decisiones, pero su verdadero valor aparece cuando se combina con experimentación, análisis crítico y disposición para incorporar nuevas herramientas.
Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue la necesidad de diferenciar el costo de una formulación de su verdadera rentabilidad. Bessone explicó que, si bien los productores buscan mejorar su eficiencia y controlar los gastos, una reducción del precio de los ingredientes no siempre conduce al mejor resultado económico. En determinadas situaciones, una dieta de mayor costo puede generar beneficios productivos suficientes para compensar ampliamente la inversión adicional. “A veces una formulación puede salir más cara, pero el resultado final es mejor. No es solo bajar el costo de algo, sino buscar que el resultado final sea más eficiente”, afirmó. Esta perspectiva obliga a analizar indicadores como conversión alimenticia, peso final, mortalidad y costo por kilogramo producido, en lugar de concentrarse exclusivamente en el precio de compra de una premezcla, un aminoácido o un aditivo. “No hay que quedarse con el precio de una metionina, de una premezcla o de un aditivo. Hay que evaluar siempre el resultado final, porque eso es lo que realmente termina siendo la renta del cliente”, remarcó. Para el director técnico comercial, esta comprensión económica de la nutrición constituye uno de los principales cambios en la relación entre los productores y sus proveedores tecnológicos.
La creciente profesionalización de las empresas avícolas también está impulsando nuevas demandas de información y herramientas de gestión. En este sentido, Bessone explicó que Cladan incorpora entre sus servicios el desarrollo de tableros de control que permiten a los productores monitorear indicadores y analizar el impacto económico de sus decisiones. Aunque las integraciones de mayor tamaño suelen contar con sus propios sistemas de seguimiento, existen establecimientos que, por su estructura, necesitan apoyo para organizar la información y transformarla en conclusiones útiles. “Parte de nuestros servicios es crear tableros de control para que nuestros productores puedan monitorear estos valores. Nosotros los brindamos y ayudamos a analizar para llegar a una conclusión final”, detalló. Estas herramientas complementan el asesoramiento nutricional tradicional y reflejan una evolución hacia modelos de gestión donde la medición sistemática del desempeño adquiere una importancia creciente. Al mismo tiempo, el vínculo directo con propietarios, responsables técnicos y mandos medios permite comprender mejor las necesidades de cada empresa y orientar las recomendaciones hacia objetivos concretos de eficiencia y rentabilidad.
Hacia el cierre de la entrevista, Bessone destacó que el productor avícola está asumiendo cada vez más una visión empresarial de su actividad, una transformación que considera indispensable frente al incremento de los costos y la presión competitiva. La necesidad de gestionar información, evaluar inversiones y comprender el resultado económico de cada decisión ya no constituye una ventaja exclusiva de las grandes compañías, sino una condición cada vez más importante para sostener la actividad. En este escenario, el desafío para las empresas de nutrición animal consiste en acompañar esa evolución mediante productos técnicamente respaldados, servicios especializados y herramientas que permitan medir su verdadero aporte. La experiencia de Cladan, según se desprende de la conversación, se apoya en integrar investigación, conocimiento nutricional y análisis económico para ofrecer soluciones que respondan a las necesidades reales de sus clientes. Una filosofía que Bessone sintetiza en una idea fundamental: la eficiencia no consiste simplemente en gastar menos, sino en obtener el mejor resultado productivo y económico posible con los recursos disponibles.

