La energía ha dejado de ser un costo operativo relativamente previsible para convertirse en una de las variables estratégicas que las empresas agroindustriales deben gestionar con mayor atención. La evolución de las tarifas eléctricas, las modificaciones regulatorias y la necesidad de sostener procesos productivos cada vez más eficientes están impulsando a frigoríficos, plantas de alimentos balanceados, establecimientos avícolas y otras industrias a reconsiderar cómo obtienen y utilizan la electricidad. Durante una visita de Cátedra Avícola & Agropecuaria a Cladan Energy, Adalberto Rossi conversó con Carlos Ciminieri, director comercial de la compañía, sobre las oportunidades que ofrece la generación fotovoltaica en este nuevo escenario. Según explicó, las modificaciones introducidas en el esquema de precios del mercado eléctrico mayorista, a las que hizo referencia mediante las resoluciones 400/2025 y 190/2026, reforzaron la necesidad de evaluar alternativas de abastecimiento. “Como decíamos hace un año y hoy lo reafirmamos, invertir en energía fotovoltaica es una muy buena inversión, donde uno logra establecer para una parte de su matriz energética el costo de energía más barato disponible”, sostuvo. Ciminieri también señaló que durante junio, julio y agosto se registraron precios del mercado spot superiores a los 150 dólares por MWh, un contexto que, dependiendo del esquema de contratación y facturación de cada usuario, puede incrementar la exposición de las empresas a los costos del sistema eléctrico.
Frente a esta situación, la autogeneración mediante paneles solares aparece como una herramienta para reducir la compra de electricidad de la red y mejorar la previsibilidad económica a largo plazo. Ciminieri destacó que la tecnología fotovoltaica cuenta con décadas de desarrollo internacional y que los avances de los últimos años permitieron mejorar la eficiencia de los equipos, su confiabilidad y sus condiciones de operación. “Hoy este tipo de inversiones no solamente es bueno por el ahorro y la sustentabilidad, sino que además requiere muy poco mantenimiento y tiene una alta durabilidad, con una proyección de 25 a 30 años”, explicó. Esta vida útil permite distribuir el costo de la inversión sobre un período prolongado, generando beneficios económicos durante muchos años una vez recuperado el capital inicial. Sin embargo, el resultado financiero de cada instalación depende de factores como el perfil horario de consumo, la radiación solar disponible, el costo de la energía sustituida, las condiciones de financiación y las características técnicas del proyecto. En industrias con actividad diurna y elevados consumos eléctricos, el autoconsumo fotovoltaico puede representar una oportunidad particularmente atractiva, mientras que los establecimientos con demanda nocturna o necesidades de continuidad operativa pueden requerir soluciones complementarias.
La seguridad energética constituye precisamente otro de los aspectos destacados durante la entrevista. En la producción avícola, donde la ventilación, la climatización, los sistemas de alimentación y determinadas operaciones industriales dependen del suministro eléctrico, las interrupciones pueden generar consecuencias que exceden ampliamente el costo de la energía. Ciminieri mencionó experiencias en granjas de la zona de La Plata donde, además de incorporar generación solar, se instalaron baterías para responder a problemas de cortes y microcortes de la red. Estas soluciones permiten desarrollar esquemas de abastecimiento más flexibles, aunque su capacidad para sostener cargas durante una interrupción depende del diseño del sistema, la potencia disponible, la autonomía de almacenamiento y los equipos de respaldo instalados. La generación solar conectada a red, por sí sola, no garantiza suministro durante un corte eléctrico; para ello se requieren arquitecturas específicamente preparadas para operar de manera aislada o con respaldo. En este sentido, la combinación de generación fotovoltaica y almacenamiento puede aportar tanto ahorro energético como mayor resiliencia operativa, dos objetivos especialmente relevantes para establecimientos que necesitan asegurar condiciones ambientales estables durante las distintas etapas de producción.
El avance de la energía solar también comienza a reflejarse en proyectos de mayor escala dentro de la agroindustria. Durante la conversación, Ciminieri destacó una instalación desarrollada por Cladan Energy para Indacor, empresa vinculada al sector avícola, en la provincia de Catamarca. “Acabamos de terminar una obra de casi 900 kilowatts, donde van a reemplazar entre el 65 y el 70% del consumo energético de la planta de incubación y de alimento”, señaló. Según explicó, la construcción demandó aproximadamente 90 días, a los que deben sumarse los plazos administrativos y técnicos necesarios para completar la interconexión con la distribuidora. Este caso ilustra cómo los proyectos fotovoltaicos pueden ejecutarse en períodos relativamente breves incluso cuando se trata de instalaciones industriales de considerable potencia. Ciminieri estimó que, contemplando los trámites de conexión, una obra de estas características puede quedar operativa en alrededor de cuatro meses, momento a partir del cual comienza a generar ahorros que contribuyen a recuperar la inversión. La experiencia también refleja el potencial de la generación distribuida para abastecer procesos agroindustriales intensivos en electricidad, donde una reducción significativa de la energía adquirida a la red puede mejorar la estructura de costos y la competitividad del establecimiento.
La disponibilidad de financiación es otro factor que está favoreciendo el desarrollo de nuevos proyectos. Ciminieri explicó que Cladan Energy ofrece condiciones comerciales específicas para empresas del sector agroalimentario, incluyendo alternativas de financiación directa de corto plazo que, según indicó, pueden extenderse entre seis y doce meses sin intereses. A estas opciones se suman líneas bancarias disponibles a través de entidades como Banco Nación, Banco Galicia y Bancor, especialmente relevantes para proyectos industriales en distintas provincias. “Hoy hay crédito disponible, es un buen momento para aprovecharlo y tomar una decisión”, afirmó. La financiación puede desempeñar un papel decisivo porque permite distribuir el desembolso inicial y evaluar su relación con los ahorros futuros, aunque las condiciones efectivas deben analizarse según cada operación. Para Ciminieri, el primer paso no consiste necesariamente en contratar una instalación, sino en conocer el potencial de ahorro de cada empresa. Por eso, destacó que Cladan Energy ofrece estudios iniciales de preingeniería y prefactibilidad sin cargo, orientados a analizar consumos, necesidades y alternativas tecnológicas antes de formular una propuesta de inversión.
Más allá de los beneficios económicos, la sustentabilidad se está convirtiendo en un atributo cada vez más relevante para las empresas que participan de cadenas agroalimentarias nacionales e internacionales. La incorporación de energías renovables permite reducir las emisiones indirectas asociadas con la electricidad adquirida de fuentes convencionales, siempre que se considere adecuadamente la energía efectivamente sustituida y su factor de emisión. Para frigoríficos y empresas exportadoras, este tipo de inversiones puede formar parte de estrategias más amplias de gestión ambiental y diferenciación comercial. “Poder tener parte de tu matriz energética renovable le agrega valor a tu producto final”, destacó Ciminieri, al referirse especialmente a las exigencias de mercados internacionales. La competitividad ya no se define únicamente por la eficiencia de los procesos o el precio de venta, sino también por la capacidad de demostrar mejoras ambientales y responder a los requerimientos de clientes que incorporan criterios de sustentabilidad en sus decisiones de compra. En este contexto, la energía solar ofrece una alternativa para vincular objetivos económicos con compromisos ambientales de largo plazo.
Hacia el final de la entrevista, Ciminieri abordó las posibilidades de integrar diferentes fuentes de energía dentro de una misma instalación. Ante una consulta de Rossi sobre el aprovechamiento del guano avícola para producir biogás, explicó que la generación solar y la bioenergía no son tecnologías excluyentes, sino que pueden complementarse dentro de soluciones híbridas. “Uno no basa el cambio de matriz energética en una sola tecnología. Primero trata de entender cómo es la empresa, cuáles son sus consumos, hacia dónde va y cómo piensa crecer”, señaló. Mientras que la energía fotovoltaica ofrece una alternativa de generación con bajos requerimientos operativos, los sistemas de biogás pueden aportar energía gestionable a partir de residuos orgánicos, aunque requieren procesos específicos de alimentación, operación y mantenimiento. La combinación de ambas tecnologías, eventualmente acompañada por almacenamiento eléctrico, permite diseñar estrategias adaptadas a diferentes perfiles de consumo y necesidades industriales. Para el director comercial de Cladan Energy, el mensaje es claro: evaluar la matriz energética ya no debería ser una decisión postergada, sino parte de la planificación económica y operativa de cualquier empresa agroindustrial que busque reducir costos, mejorar su competitividad y prepararse para las exigencias del futuro.

