El pollo es –y seguirá siendo– la proteína animal más económica

Franco Santangelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), no duda en afirmar que el consumo de carne aviar mantiene una tendencia positiva en Argentina, impulsado por su precio competitivo, su aporte nutricional y la facilidad de preparación. Al mismo tiempo, considera que el crecimiento de la actividad dependerá de la ampliación de la capacidad productiva, el acceso al crédito y una mayor previsibilidad económica, mientras el sector busca restablecer las exportaciones a China.

En un contexto de restricciones económicas y una fuerte pérdida de poder adquisitivo, el pollo continúa consolidándose como una de las proteínas animales más elegidas por los consumidores argentinos. “El pollo es, y creo que va a seguir siendo, la proteína animal más económica”, afirmó Franco Santangelo, al explicar una de las principales razones que sostienen la demanda interna.

Sin embargo, el precio ya no es el único factor que impulsa el consumo. La carne aviar también se beneficia de una transformación en los hábitos alimentarios, especialmente entre los jóvenes y las personas que realizan actividad física. El pollo y el huevo son incorporados con mayor frecuencia en dietas vinculadas con una alimentación saludable y un mayor consumo de proteínas.

“Realmente es notable cómo la gente que entrena, que hace una vida saludable, también incorpora el pollo en su dieta”, señaló el titular de CEPA. En ese sentido, destacó que la pechuga se convirtió en un alimento habitual para quienes concurren a gimnasios, mientras que otros consumidores lo eligen por sus características nutricionales y por las posibilidades que ofrece en la cocina.

La versatilidad es otra de las ventajas que favorecen a la carne aviar. El pollo puede utilizarse en ensaladas, preparaciones rápidas y comidas familiares, además de ofrecer una amplia variedad de presentaciones. Actualmente, los consumidores pueden optar por el ave entera, cortes trozados, productos pre-fritos y distintos subproductos, una diversidad que permite adaptar la compra a las necesidades de cada hogar.

La evolución del consumo también modificó la forma de comercialización. Según Santangelo, alrededor del 80% del pollo termina consumiéndose trozado, aunque de las plantas procesadoras sale inicialmente entre un 45% y un 50% bajo esa modalidad. El fraccionamiento continúa luego en carnicerías, granjas y otros puntos de venta.

El empresario sostuvo que comprar el pollo trozado no necesariamente resulta más caro que adquirir el pollo entero, debido al aprovechamiento de los distintos componentes del animal.


Un necesario crecimiento que depende del crédito

El crecimiento del mercado interno plantea un desafío estructural para la cadena: aumentar la capacidad de alojamiento y sumar nuevos galpones. La falta de financiamiento aparece como uno de los principales obstáculos para que las empresas y los productores integrados puedan ampliar su escala.

Santangelo consideró que, ante la ausencia de crédito, la expansión deberá apoyarse en la rentabilidad del negocio, las inversiones de las propias compañías y los acuerdos con productores integrados. “Será más lento, pero no hay otra forma”, consideró. A su vez, remarcó que las tasas en dólares pueden resultar atractivas, aunque la incertidumbre cambiaria desalienta el endeudamiento.

“Necesitamos un poco de confianza a mediano plazo”, afirmó, luego de destacar que la previsibilidad es una condición indispensable para impulsar nuevas inversiones. La posibilidad de proyectar costos, ingresos y obligaciones financieras resulta central para que los productores decidan construir galpones y ampliar la producción.

Comercio Exterior

La apertura de nuevos destinos puede contribuir a equilibrar la oferta y la demanda domésticas. Santangelo mencionó la reapertura de algunos mercados que habían sido afectados por la influenza aviar y valoró también el impacto que podría tener la suspensión temporal de las exportaciones brasileñas hacia la Unión Europea, ya que reduce el riesgo de un eventual excedente de productos de ese origen en el mercado argentino.

Japón aparece entre los destinos recientemente habilitados, mientras que China continúa siendo el objetivo pendiente para el sector. La recuperación de ese mercado permitiría colocar volúmenes importantes de garras, un subproducto que tiene un valor comercial relevante y que, cuando no puede exportarse, termina destinado al rendering.

“La frutilla del postre todavía está sin abrirse”, graficó Santangelo al referirse a China. Según explicó, desde el punto de vista técnico las condiciones estarían dadas, pero la definición depende de factores políticos y diplomáticos. El presidente de CEPA sostuvo que la expectativa permanece vigente y confió en que, con el tiempo, las necesidades comerciales terminen favoreciendo un acuerdo.

Mientras aguarda nuevas oportunidades en el exterior, la cadena avícola busca responder a una demanda interna que conserva dinamismo pese a las dificultades económicas. Con consumidores que valoran el precio, la practicidad y el aporte proteico, el pollo mantiene una posición estratégica en la dieta argentina. El desafío será transformar esa fortaleza comercial en inversiones, infraestructura y mayor previsibilidad para sostener el crecimiento.

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