El crecimiento sostenido del consumo y la producción de huevos fortalece a una cadena cada vez más tecnificada y con buenos estándares sanitarios. En el segmento de pollos parrilleros, en cambio, persisten problemas vinculados con la bioseguridad, la concentración de granjas, la falta de nuevos galpones y desafíos sanitarios. Para Pablo Nervi, la vacunación en planta de incubación es una herramienta decisiva para acompañar la expansión productiva.
La producción avícola argentina atraviesa una etapa de fuerte crecimiento, impulsada tanto por el creciente consumo de huevos como de carne aviar. Ese proceso estuvo acompañado por inversiones en tecnología, genética, infraestructura y manejo, aunque con resultados diferentes según el segmento de la actividad.
En el sector de gallinas ponedoras, el escenario sanitario presenta una evolución favorable. Pablo Nervi, Médico Veterinario y Gerente Técnico de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal, sostuvo que el país cuenta con una posición destacada a nivel internacional debido al elevado consumo de huevos y a la modernización de los sistemas productivos.
“Somos un país privilegiado porque tenemos el consumo de huevos por persona más alto a nivel mundial, y la producción ha ido acompañando. Sobre todo, la tecnificación que ha ocurrido en ese sector”, explicó Nervi.
Según el especialista, los principales productores de huevos lograron consolidar condiciones de bioseguridad y programas de prevención que permiten sostener una situación sanitaria “muy, muy buena”. Si bien evitó calificarla como óptima, remarcó que la avicultura de postura ha incorporado herramientas de control y protocolos que reducen los riesgos frente a enfermedades de impacto productivo.
El panorama es más complejo en la producción de pollos parrilleros. Nervi señaló que este segmento se encuentra “un poco más relegado” en materia de bioseguridad y enfrenta desafíos asociados con brotes de Hepatitis, Laringotraqueítis y la persistencia de la enfermedad de Gumboro.
La infraestructura productiva aparece como uno de los principales condicionantes. La concentración de granjas en determinadas zonas, la cercanía entre establecimientos y los períodos insuficientes de descanso entre lotes incrementan la presión sanitaria y dificultan el control de los agentes infecciosos.
“Creo que el tema de bioseguridad y densidad de granjas juega un rol muy importante”, afirmó Nervi. En este sentido, la falta de nuevos galpones no solo representa una limitación para mejorar las condiciones de producción, sino también un freno para el crecimiento de la oferta de carne aviar.
La necesidad de ampliar y renovar la capacidad instalada adquiere especial importancia en un contexto de expansión del consumo. Sin inversiones en nuevos alojamientos, mejores distancias entre establecimientos y períodos adecuados de vacío sanitario, el aumento de la producción puede quedar condicionado por problemas recurrentes de sanidad.
Frente a este escenario, la vacunación temprana se consolidó como una de las principales herramientas disponibles para proteger a las aves. Nervi destacó que, en el caso de los pollos parrilleros, prácticamente la totalidad de las vacunas se aplica actualmente en las plantas de incubación, lo que permite estandarizar los programas y mejorar la protección desde las primeras etapas de vida.
El especialista puso como ejemplo el brote de Laringotraqueítis registrado en la zona de Crespo y sus alrededores. De acuerdo con su explicación, el episodio comenzó durante los primeros meses del año y generó una fuerte preocupación entre los productores, especialmente por la elevada concentración de granjas de huevos y pollos en la región.
Sin embargo, la incorporación de planes de vacunación adecuados permitió controlar rápidamente la enfermedad. “Ese brote, que fue tan grave, que yo creo que afectó prácticamente al 100% de las gallinas ponedoras, al 100% de las granjas, se controló rápidamente en gallinas ponedoras. Entonces, eso muestra la gran eficacia de la vacuna”, sostuvo Nervi.
La industria también cuenta con nuevas alternativas de inmunización. En ese sentido Nervi informó que ya fue aprobada por el SENASA una nueva versión de la plataforma Innovax, que combina protección contra Laringotraqueítis y Gumboro.
Se trata de una vacuna vectorizada basada en el herpesvirus de pavo, utilizado como plataforma para incorporar genes que codifican proteínas capaces de generar protección frente a distintas enfermedades. Para Nervi, esta tecnología aporta mayor flexibilidad al diseño de los planes de vacunación y permite responder a las necesidades específicas de cada sistema productivo.
La evolución de la sanidad será determinante para que la producción avícola pueda sostener su expansión. Mientras el sector de huevos exhibe avances importantes en tecnificación, bioseguridad y manejo, la producción de pollos parrilleros deberá enfrentar el desafío de modernizar instalaciones, reducir la concentración de granjas y fortalecer la prevención. En ese proceso, la combinación de infraestructura, manejo y vacunas será clave para transformar el crecimiento productivo en una expansión sostenible.

