Dekalb garantiza 110 semanas sin necesidad de replume

En un escenario donde cada centavo cuenta y la rentabilidad depende cada vez más de la eficiencia productiva, la genética se consolida como una herramienta estratégica para la producción de huevos. Florencia Cipollone, asesora técnica comercial de Grupo Pluma en Argentina, destacó las características de la línea Dekalb y el rol decisivo del acompañamiento técnico durante todo el ciclo productivo.

La industria avícola atraviesa una etapa en la que ya no alcanza con esperar una recuperación de precios para compensar períodos desfavorables. La necesidad de producir con precisión, reducir pérdidas y aprovechar al máximo cada ave, se volvió central para la sustentabilidad de las granjas. En ese contexto, la elección de la genética adquiere una importancia determinante.

Florencia Cipollone, asesora técnica comercial de Grupo Pluma en Argentina, señaló que la genética Dekalb se diferencia por tres atributos principales: la calidad de la cáscara del huevo, la mansedumbre del ave y su persistencia productiva. Según explicó, la línea permite obtener “un huevo comercializable de calidad a las 100 semanas sin necesidad de hacer replume”, una característica que impacta directamente sobre la vida útil de las aves y los costos del sistema.

La calidad de la cáscara representa uno de los principales desafíos en los ciclos prolongados de postura. A medida que avanza la edad de la gallina, aumentan los riesgos de roturas y huevos que no llegan al mercado. En ese sentido, la especialista explicó que la genética Dekalb proporciona un huevo que tiene una forma “un poquito más redonda”, una característica diseñada genéticamente para mejorar la distribución de las fuerzas sobre la cáscara y reducir las posibilidades de quiebre.

La genética Dekalb también se destaca por la mansedumbre de las aves. Cipollone definió a la gallina como “súper mansa” y remarcó que esa condición facilita el manejo y favorece su adaptación a diferentes modelos productivos. La característica resulta relevante tanto en sistemas convencionales como en producciones alternativas, entre ellas “a piso” o “con acceso a pastoreo”. “Es una gallina muy rústica”, sostuvo la asesora, al referirse a la capacidad de adaptación de la línea. Además, Cipollone indicó que existen productores que realizan la recría a piso con resultados “excelentísimos”. La facilidad de manejo durante la crianza y la producción permite reducir situaciones de estrés y sostener un desempeño uniforme en distintos ambientes.

El tercer atributo destacado es la persistencia. De acuerdo con Cipollone, Dekalb tiene la capacidad de recuperar su nivel productivo luego de atravesar una eventualidad o un problema, sin mostrar un deterioro significativo respecto del pico anterior. Esa estabilidad se vuelve especialmente importante en períodos extensos, donde la continuidad de la postura es clave para amortizar las inversiones realizadas.

La evolución genética permitió extender los ciclos productivos a niveles que tiempo atrás parecían difíciles de alcanzar. En el caso de la línea blanca, “Grupo Pluma garantiza producción comercializable hasta las 110 semanas sin necesidad de realizar replume”, afirmó Cipollone, quien consideró que se trata de un período productivo significativo para la actividad.

En materia nutricional, la especialista aseguró que las distintas genéticas disponibles presentan actualmente un desempeño muy competitivo. Sin embargo, aclaró que la genética no puede analizarse de manera aislada, ya que sus resultados dependen también del manejo, la alimentación, las instalaciones, la sanidad y las condiciones ambientales de cada establecimiento.

La elección de una línea genética, por lo tanto, debe responder al destino comercial de la producción. No es lo mismo abastecer a supermercados que atender otros segmentos del mercado con diferentes preferencias en cuanto al tamaño o las características del huevo. En ese proceso, el asesoramiento previo y el seguimiento posterior adquieren un valor decisivo.

Cipollone destacó el trabajo del equipo de servicio postventa de Grupo Pluma y aseguró que la empresa procura llegar a todos los establecimientos que requieren asistencia. En un negocio donde pequeñas diferencias pueden definir el resultado económico, el acompañamiento técnico permite ajustar decisiones y capitalizar el potencial de cada genética.

La combinación de persistencia, calidad de cáscara, rusticidad y mansedumbre ofrece al productor herramientas para extender los ciclos, mejorar la proporción de huevos comercializables y adaptarse a distintos sistemas de producción. En una industria atravesada por la presión de los costos y la necesidad de maximizar la eficiencia, la genética y el soporte técnico aparecen como dos factores inseparables para sostener la competitividad.

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