La producción de nuez pecán se caracteriza por tener un ciclo productivo prolongado, por lo que el crecimiento de la oferta se produce de manera gradual, a medida que los montes alcanzan su desarrollo. Enrique Frusso, técnico del INTA y presidente de la Comisión Organizadora del simposio, explicó que actualmente la Argentina cuenta con aproximadamente 12.000 hectáreas plantadas y una producción estimada en 3.000 toneladas.
Sin embargo, el potencial es considerablemente mayor. “Son aproximadamente unas dos toneladas por hectárea. Así que el potencial que tenemos hoy en día en el país es de 24.000 toneladas, pero se están expresando hoy 3.000 solamente, porque la producción aumenta año tras año”, señaló Frusso. Esta diferencia entre la superficie implantada y el volumen cosechado refleja el proceso de maduración que atraviesa la actividad.
Aunque suele ser asociada con productos gourmet y puede alcanzar valores superiores a los de otros frutos secos, la nuez pecán no es simplemente una variedad de la nuez tradicional. Ambas pertenecen a la familia botánica de las juglandáceas, pero corresponden a géneros diferentes: la nuez pecán pertenece al género Carya, mientras que la nuez común integra el género Juglans.
También tienen orígenes geográficos distintos. La nuez pecán es originaria de Norteamérica, particularmente de Estados Unidos y México, mientras que el nogal proviene de Asia Menor, en regiones que actualmente corresponden a Turquía, Irán e Irak. Esa diversidad genética explica, en parte, la posibilidad de adaptar el pecán a ambientes productivos muy diferentes dentro del territorio argentino.
Desde el punto de vista nutricional, la pecán se destaca por su elevado contenido de aceite, que puede representar entre el 60% y el 65% de su peso. Además, contiene ácidos grasos insaturados, vitamina E y diversos minerales. Frusso remarcó que estas características son compartidas, en mayor o menor medida, por otros frutos secos como el nogal, el almendro y el pistacho. En cuanto al sabor, el aroma y la textura, consideró que la preferencia depende de las características organolépticas y del gusto de cada consumidor.
La amplitud de las zonas aptas constituye una de las principales ventajas agronómicas del cultivo. A diferencia de otros frutos secos, más concentrados en regiones áridas, el pecán puede desarrollarse en áreas templadas y húmedas, como las del litoral, pero también en sectores áridos del noroeste argentino. Asimismo, existen posibilidades en zonas más frías del centro-sur de San Luis, la provincia de Buenos Aires y el norte de Río Negro, siempre de acuerdo con la elección de variedades adecuadas para cada ambiente.
El desarrollo de la actividad tuvo un antecedente importante en 2007, cuando el INTA y la Universidad de Buenos Aires organizaron un congreso internacional y una jornada regional en la ciudad de Buenos Aires. Según Frusso, aquel encuentro permitió el contacto con especialistas de otros países y contribuyó a impulsar la producción, especialmente en la región del litoral, que actualmente continúa siendo la principal zona productora del país.
El crecimiento también estuvo acompañado por la organización del sector privado. La Cámara Argentina de Productores de Pecán y el Clúster del Pecán se consolidaron como dos de los principales espacios de articulación de productores y promoción de la actividad. En ese marco, el simposio sudamericano se realiza de manera rotativa entre Brasil, Uruguay y Argentina, países que integran el circuito regional de intercambio técnico y productivo.
La cuarta edición del encuentro se desarrollará los días 28, 29 y 30 de octubre en Tucumán y Catamarca. La primera jornada tendrá lugar en el Salón Roca de la Sociedad Rural de San Miguel de Tucumán, con conferencias sobre los principales desafíos del cultivo. Por la tarde, se incorporará la Convención Anual de CAPECAN, ampliando el espacio de debate sobre la evolución de la cadena.
El segundo día estará dedicado al trabajo a campo. La actividad comenzará en el vivero Quebrada de Lules, uno de los establecimientos regionales más importantes, y continuará en una plantación de entre 12 y 14 años ubicada en las cercanías. Allí se abordarán cuestiones vinculadas con suelos, variedades, plagas y enfermedades, con la participación de especialistas y técnicos.
La agenda continuará en Catamarca, en el establecimiento Carter Pecán, considerado la principal plantación del NOA, con unas 450 hectáreas implantadas. La propuesta permitirá observar dos realidades productivas contrastantes: una zona templada y húmeda en Tucumán y otra de clima árido en Catamarca, con variedades seleccionadas para cada condición ambiental.
El tercer día se desarrollará en el predio ferial de San Fernando del Valle de Catamarca, con conferencias sobre genética, manejo del cultivo, comercialización y otros aspectos centrales para quienes ya producen pecán o evalúan incorporarse a la actividad. “Todo lo que necesita saber el productor, aquel que vaya a incursionar en este cultivo”, resumió Frusso al referirse a los contenidos del encuentro.
Con una superficie que todavía se encuentra en expansión y una producción que crecerá en los próximos años, el pecán se perfila como una alternativa de diversificación para distintas regiones del país. La capacitación técnica, la elección de variedades, el manejo de los montes y la construcción de canales comerciales serán determinantes para transformar el potencial productivo en una cadena agroindustrial consolidada.

