La disponibilidad de abuelas se convirtió en una de las principales preocupaciones para el sector productor de pollos. Se trata de un eslabón fundamental de la pirámide genética, del cual surgen las reproductoras que luego generan los huevos fértiles destinados a producir los pollitos parrilleros que llegan al mercado.
“Son importantes, porque de ahí es donde sale la reproductora, que es la que compramos nosotros; luego se recría y esa reproductora pone el huevo, nace el pollito bebé y ese pollito es el que después se engorda y el que se compra en el súper”, explicó Cañizares.
El dirigente detalló que Globoaves de Brasil adquirió un lote de abuelas durante junio y que otro ingreso estaba previsto para los primeros días de esta semana. Sin embargo, aclaró que la llegada de las aves no resuelve de inmediato el problema, debido a los tiempos biológicos propios de la actividad. Desde el ingreso de los animales hasta la obtención de los primeros huevos fértiles pueden transcurrir alrededor de seis meses, a los que se suman otros 21 días de incubación.
“Uno no puede forzar la genética: son animales, no máquinas”, señaló Cañizares, al remarcar que la recuperación del abastecimiento será gradual. El desafío consiste en lograr que ingresen nuevos lotes de manera continua, de modo de recomponer la estructura reproductiva y evitar que la producción de pollitos vuelva a quedar limitada.
En este contexto, las cámaras del sector y Cobb Argentina acordaron importar reproductoras durante un período determinado, previsto hasta febrero, con el objetivo de reducir el riesgo de faltantes. La medida, según explicó el entrevistado, no implica una apertura indiscriminada, sino un mecanismo regulado junto con el SENASA para administrar los volúmenes y los plazos.
La alternativa de importar, sin embargo, exige extremar los controles sanitarios. Cada lote debe atravesar un proceso de recepción y aislamiento en las granjas, con instalaciones preparadas, seguimiento sanitario y medidas de bioseguridad. “La cuarentena hay que hacerla extremadamente seria y a conciencia”, advirtió Cañizares, quien consideró que el ingreso de animales con problemas sanitarios podría provocar un impacto severo en toda la cadena.
Globoaves cuenta con un compartimento sanitario y, de acuerdo con Cañizares, es la única empresa productora de huevos y pollitos para la venta que dispone de esta condición dentro del segmento mencionado. La compañía también trabaja junto con el Gobierno de San Luis para fortalecer las medidas de bioseguridad en las granjas. “Sabemos muy bien lo que significa tener una granja a diez puntos para que no tengamos ningún problema sanitario”, afirmó.
La preocupación por el abastecimiento se combina con otro desafío: evitar que, una vez recompuesta la oferta genética, el mercado enfrente una sobreproducción. La incorporación de reproductoras importadas y el ingreso progresivo de nuevos lotes de abuelas podrían generar una expansión de la oferta en los próximos meses, por lo que el sector busca coordinar los volúmenes con la capacidad de absorción del mercado interno.
“Va a llegar un momento en que la importación se permite y se libera, también vas a tener la oferta de las abuelas, o sea, de las reproductoras que te van a dar las abuelas, que si Dios quiere van a seguir entrando, y ahí sí va a haber un excedente”, explicó el dirigente. Por ese motivo, el trabajo conjunto entre el SENASA y las cámaras apunta a establecer cantidades y tiempos de ingreso en función de la demanda proyectada.
La posibilidad de exportar aparece como una herramienta para equilibrar eventuales excedentes. Cañizares destacó que se están abriendo nuevos destinos para pollos y huevos fértiles, entre ellos Chile, país que tiene previsto enviar técnicos para inspeccionar establecimientos argentinos. También mencionó el esquema de habilitación aplicado por México, a través del SENASICA, y consideró que el mercado europeo puede representar una oportunidad significativa si se logra desarrollar de manera adecuada.
El escenario internacional agrega presión sobre el mercado local. Brasil, principal proveedor regional, cuenta con una amplia capacidad productiva y enfrenta dificultades para colocar parte de su oferta en algunos destinos. En ese marco, el ingreso de pollo brasileño a la Argentina podría intensificarse, especialmente por la cercanía geográfica y la disponibilidad de producto.
“Nosotros tenemos que abastecer el mercado. Es responsabilidad, en principio, nuestra, de los productores: tratar de que al mercado no le falte”, sostuvo Cañizares. La advertencia refleja una preocupación central de la cadena: si la producción local no logra recomponer su capacidad, el espacio dejado por la falta de pollo podría ser ocupado por importaciones, con consecuencias sobre la actividad industrial, el empleo y la producción primaria.
El futuro inmediato estará marcado por la coordinación entre genética, sanidad, producción y comercio exterior. La llegada de abuelas puede aliviar el problema, pero sus resultados no serán inmediatos. Mientras tanto, el sector deberá sostener los controles sanitarios, administrar cuidadosamente las importaciones y avanzar en la apertura de mercados para que la recuperación productiva no derive, más adelante, en una nueva crisis de sobreoferta.

