El nutricionista Joaquín Domenech destacó el aporte nutricional del huevo, su accesibilidad económica y su bajo impacto ambiental. Durante una entrevista con Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel, subrayó la evolución de la evidencia científica sobre el consumo de este alimento, el rol de los productores argentinos en materia de sustentabilidad y las oportunidades que se abren para el uso del huevo en alimentos para mascotas.
El huevo atraviesa una etapa de revalorización tanto en el ámbito de la nutrición como dentro de la cadena agropecuaria. Así lo explicó Joaquín Domenech, nutricionista que trabaja junto con la Cámara Argentina de Productores Avícolas, al referirse a los avances científicos que permitieron revisar antiguas creencias vinculadas con el consumo de este alimento.
“Históricamente, como nutricionista, nuestro trabajo es la difusión de información nutricional sobre el huevo: mostrar las propiedades que tiene, las bondades, los nuevos estudios científicos”, señaló Domenech. En ese sentido, destacó la necesidad de acercar información a colegios, universidades, institutos de alta cocina y al conjunto de la población, con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre sus beneficios.
Para el especialista, el huevo es “el alimento más nutritivo y de los más completos que existen en la naturaleza”. A esa condición se suman dos atributos decisivos para los consumidores: es natural y económico. En un contexto de presión sobre los ingresos familiares y de búsqueda de alimentos de alta densidad nutricional, el producto avícola conserva una ventaja competitiva relevante dentro de la canasta alimentaria.
Uno de los principales cambios señalados por Domenech está relacionado con la antigua asociación entre el consumo de huevo y el aumento del colesterol en sangre. Durante años se recomendó limitar su ingesta o incluso retirar la yema. Sin embargo, según explicó el nutricionista, la evidencia actual indica que “el consumo de huevo es protector para la salud cardiovascular”.
La cantidad diaria recomendada no responde a un número único para todas las personas. Domenech remarcó que depende de factores como la edad, el estado de salud y el nivel de actividad física. Un deportista, por ejemplo, puede consumir varios huevos al día como parte de una dieta acorde con su gasto energético. Para una persona con actividad física moderada, propuso como referencia incorporar huevos en distintos momentos de la jornada, especialmente en el desayuno y la merienda.
El desayuno aparece como una instancia clave para mejorar la calidad de la alimentación. En muchos hogares argentinos predominan las tostadas, los cereales, las harinas y las infusiones, con una baja presencia de proteínas. De acuerdo con los estudios mencionados durante la entrevista, quienes consumen huevo en el desayuno presentan menor apetito durante el resto del día y una reducción del deseo de ingerir alimentos más calóricos.
“Te produce saciedad y, aparte, se ha mostrado también en estos estudios que te reduce el deseo de consumir otros alimentos más calóricos durante el día”, explicó Domenech. Esta característica puede convertir al huevo en una herramienta útil dentro de estrategias alimentarias orientadas a mejorar la composición de la dieta y controlar el consumo excesivo de productos con alta densidad calórica.
El especialista también llamó la atención sobre el denominado “consumo oculto” de huevo. El ingrediente no solo está presente en preparaciones visibles como huevos revueltos, tortillas u omelettes, sino también en galletitas, pastas, mayonesas y otros productos elaborados. Sus propiedades funcionales, como la capacidad aglutinante y su aporte a la textura, lo convierten en un insumo de importancia para la industria alimentaria.
Más allá de sus cualidades nutricionales, el huevo también ocupa un lugar destacado en las discusiones sobre sustentabilidad. Domenech sostuvo que, entre las fuentes de proteína, es uno de los alimentos con menor huella de carbono y menor huella hídrica. “Cuando uno consume huevos, que es un alimento sano y fundamental para el desarrollo, también está en parte cuidando el medio ambiente”, afirmó.
La sustentabilidad de la producción avícola incluye, además, el aprovechamiento de los subproductos. Durante la conversación se mencionó el uso del guano de las aves como fertilizante, a partir de procesos de compostaje que permiten reducir olores, presencia de moscas y otros inconvenientes asociados a su manejo. De esta manera, un material que históricamente podía ser considerado un residuo se transforma en una alternativa con valor económico para la producción agropecuaria.
“Es una industria que casi no genera desperdicio”, destacó Domenech al referirse al aprovechamiento del guano y a la capacidad de la cadena de generar nuevos negocios a partir de sus subproductos. También puso en valor el desempeño de los productores argentinos y recordó estudios realizados por CAPIA que identificaron a la producción nacional como una de las que menor impacto ambiental genera en comparación con otros países.
El futuro del huevo también podría estar vinculado con el crecimiento de la alimentación para mascotas. La incorporación de este alimento en dietas para perros y gatos es observada por Domenech como una tendencia con amplio margen de expansión. “Qué más sano que darle a una mascota o a un animal una de las proteínas más nutritivas, con una gran carga de nutrientes”, sostuvo.
La posibilidad de ampliar el uso del huevo en alimentos balanceados y preparaciones para animales abre una nueva oportunidad para la cadena avícola. Según el nutricionista, esta rama todavía tiene mucho por crecer y podría contribuir a aumentar el consumo por hogar, ya no solamente a partir de las necesidades de las personas, sino también de las mascotas.
Así, el huevo consolida su presencia en la alimentación humana, gana espacio en las discusiones ambientales y suma potenciales destinos industriales. Para la avicultura argentina, el desafío consiste en seguir comunicando sus beneficios, fortalecer las prácticas sustentables y aprovechar las nuevas oportunidades comerciales que surgen tanto en el mercado interno como en segmentos vinculados con la nutrición animal.

