Carne vacuna cara, pollo y cerdo en alza: el nuevo mapa de proteínas en la Argentina, según Fernando Storni

Con la carne bovina en escalada y un consumo que se reacomoda por el poder adquisitivo, la Argentina confirma una tendencia que ya es global: el pollo y el cerdo ganan espacio por precio, practicidad y ciclos productivos más cortos. En una entrevista con Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel, el presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, Fernando Storni, describió un escenario atravesado por la tensión entre oferta acotada, demanda firme (interna y externa) y un llamado claro: evitar intervenciones que corten el “ciclo virtuoso” de inversión y producción.

La foto del mostrador, con un asado cada vez más caro, tiene detrás una dinámica productiva y comercial compleja. Storni lo planteó sin rodeos: “Estamos en una situación particular para la carne bovina”, donde por un lado pesa “el poder adquisitivo de la gente”, y por el otro se mantiene una demanda “muy fuerte” tanto en el mercado local como, especialmente, en el frente internacional. En ese punto, el dirigente subrayó un elemento que viene reordenando el negocio de las carnes: una “revalorización general de las proteínas y del consumo de productos naturales” que sostiene “precios internacionales realmente interesantes”.

Esa tracción externa no es un dato menor para la industria ganadera: funciona como señal de precios para toda la cadena, desde la cría hasta el engorde a corral y la industria frigorífica. En el medio, y con una oferta limitada, se produce un fenómeno que también empuja los valores: “Dentro de los corrales lo que nos está pasando es que estamos estirando los engordes, estamos yendo a animales cada vez más pesados… y eso también le quita a la poca oferta algo más de oferta en el momento”. Dicho de otro modo: más días de encierre y más kilos por animal pueden mejorar eficiencia y valor por cabeza, pero en el corto plazo también ajustan la disponibilidad inmediata.

La discusión sobre precios suele derivar, en la Argentina, en el debate político sobre si debe “moderarse” la rentabilidad del productor para contener el mostrador. Rossi lo expresó como una defensa frontal del negocio: pretender que el ganadero resigna márgenes “es totalmente fuera de lugar” cuando “de una vez por todas lo puede lograr” tras años de castigo. Storni coincidió, pero sumó un argumento clave para el diseño de políticas públicas: “Estos son ciclos biológicos largos y obedecen a decisiones tomadas tiempo atrás”. Por eso advirtió que “lo peor que podés hacer” es aplicar “intervenciones, restricciones o lo que fuera —precio máximo o lo que vos quieras— porque corta el ciclo virtuoso”. Su tesis es lineal: “El productor va a generar más producción cuando tenga rentabilidad”.

En paralelo, el consumo argentino se diversifica y consolida cambios culturales que ya no sorprenden a nadie: el pollo y el cerdo dejaron de ser “alternativas” para convertirse en protagonistas. Storni lo reconoció con un dato que grafica el giro: el pollo “muchas veces ha superado el consumo de carne bovina en las estadísticas”. En el panel, Eugenia Quibel sintetizó una de las claves del fenómeno con una palabra que atraviesa a toda la producción animal moderna: “Eficiencia”. Y es ahí donde la avicultura y la porcicultura muestran ventajas estructurales: ciclos más cortos, mejor conversión alimenticia y mayor previsibilidad para abastecer un mercado sensible al precio.

Patricia Aller llevó la charla a un desafío de fondo para la ganadería: recomponer stock tras la sequía y recuperar competitividad, sin siquiera compararse con la escala brasileña. Storni respondió con una hoja de ruta que combina volumen y productividad, pero condicionada a un marco económico estable: “Si Argentina mantiene políticas de largo plazo para los mercados externos, eso va a suceder. Ya sea por algunas cabezas más o por mayor eficiencia”. En su mirada, la mejora no vendrá sólo por sumar animales, sino por “sacándole más kilos a cada unidad y aumentando la media de faena”.

En los feedlots, esa transición ya se está viendo. “Ya no hablamos de un consumo tan livianito de 280 o 300 kilos; ahora hablamos siempre de 320, 350 kilos, y hablamos de mercados externos”, explicó Storni. Y aportó un número de alto impacto para entender hacia dónde se inclina el tablero: “El 48% de lo que está encerrado, está encerrado con el objetivo de ir a exportación: casi la mitad”. Aunque luego parte de esa hacienda termine en góndola doméstica, el dato confirma un cambio: más kilos, animales más pesados y una lógica de producción crecientemente alineada con estándares y demandas internacionales.

El punto crítico, sin embargo, aparece del lado del consumidor y vuelve a enlazar economía con política. Storni describió “una situación complicada del consumo desde el punto de vista del poder adquisitivo” por “incrementos de servicios y de otras cuestiones” que achican el ingreso disponible. El resultado es un mercado partido: “Hay una parte de la población que lamentablemente no accede al consumo de carne bovina”, mientras otra porción “es la que sostiene este consumo”. En ese reordenamiento, la avicultura y la porcicultura —con precios más accesibles y oferta continua— se convierten en el sostén proteico de millones de hogares.

Así, la Argentina entra en una etapa donde la carne vacuna se afirma como producto más caro y más demandado por el mundo, mientras en el mercado interno crece el protagonismo del pollo y el cerdo. El desafío para la política agroindustrial, según se desprende del diagnóstico de Storni, es sostener reglas de juego que permitan invertir, producir más kilos y exportar, sin repetir atajos de intervención que ya demostraron sus costos. En una economía donde el consumo ajusta y la exportación tira, el mapa de proteínas cambia: y la avicultura, por eficiencia y escala, tiene todo para seguir ganando terreno.

Argentina recupera el estatus de libre de influenza aviar: alivio sanitario, pero el debate de fondo sigue abierto

Tras cumplir los 28 días reglamentarios sin detección de focos, Argentina volvió a declararse país libre de influenza aviar ante la OMSA. La noticia...

Argentina restituye su estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) cerró el último evento de influenza aviar altamente patógena (IAAP) en aves comerciales registrado en...

Retenciones y agroindustria: el modelo de la BCR que proyecta más granos, más exportaciones y recuperación fiscal

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), basado en un modelo de simulación de escenarios, pone números a un debate central...