La detección de nuevos casos de Newcastle en Brasil volvió a colocar a la sanidad avícola regional en el centro de la agenda. El foco inicial se registró en Santa Catarina, uno de los principales polos productivos del vecino país, y posteriormente se conocieron otros dos brotes. Frente a este escenario, la Argentina restringió importaciones y reforzó la vigilancia en sus fronteras, debido a la cercanía geográfica y al intenso intercambio comercial existente.
“Totalmente. Justo estábamos en SIAL París cuando fue el brote, el primer brote de Newcastle, y estábamos con nuestros colegas brasileños y seguimos el minuto a minuto”, explicó Carlos Sinesi al analizar la situación. El directivo recordó que Brasil ya había atravesado un episodio durante 2024, aunque destacó que el nuevo caso generó especial preocupación por haberse producido en una zona de gran relevancia para la producción avícola.
Según detalló, el primer brote informado en Santa Catarina no presentó sintomatología visible ni mortandad y afectó a pavos. Sin embargo, posteriormente se replicó en otras dos granjas. “Nosotros con Brasil, hace ya más o menos un año, tenemos zonificación y compartimientos por el tema de genética. Pero bueno, eso no quiere decir que no haya que ocuparse”, señaló Sinesi, quien remarcó la necesidad de mantener una estrategia coordinada con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
La vacunación aparece como una de las principales herramientas preventivas. Si bien en la Argentina no es obligatoria para pollos parrilleros y reproductoras, Sinesi indicó que la cobertura supera el 75% en esos segmentos. Por ese motivo, el CEPA y el Senasa analizan la posibilidad de establecer la obligatoriedad de la aplicación de la vacuna.
“Es una vacuna sumamente eficaz, que trabaja bien, que no es cara y que se está acostumbrado a vacunar”, sostuvo el ejecutivo. Además, recordó que desde el inicio de los programas de vacunación, en la década de 1980, no se registran brotes de Newcastle en el país. “Nosotros somos libres de Newcastle con vacunación”, afirmó, una condición sanitaria que resulta clave tanto para el mercado interno como para el comercio exterior.
Sinesi también mencionó el intercambio de información con Uruguay, donde la vacunación contra Newcastle no se aplica de la misma manera. La intención es que los países de la región puedan evaluar respuestas compatibles frente a una amenaza que no reconoce fronteras. “Lo importante es que, en conjunto con Senasa, ya venimos trabajando. Hicimos reuniones la semana pasada y tratamos este tema en particular, junto con otros temas como salmonella”, explicó.
El escenario sanitario brasileño también tuvo impacto en la participación argentina en SIAL París. La delegación nacional mantuvo reuniones con clientes y potenciales compradores, en un contexto en el que Brasil permanecía cerrado para la Unión Europea, al menos hasta diciembre, debido a las restricciones derivadas de los brotes. Esa situación generó nuevas consultas y oportunidades para los exportadores argentinos.
“La realidad es que fue una muy buena feria, así que espero que se vayan generando los negocios que queremos que se vayan haciendo de acá hasta fin de año, para poder incrementar un poco las exportaciones”, expresó Sinesi. No obstante, aclaró que el sector difícilmente alcance los volúmenes exportados durante el año anterior, aunque destacó el interés por sumar nuevos operadores y ampliar la base de empresas exportadoras.
Más allá de las oportunidades coyunturales, el representante del sector consideró que las ferias internacionales cumplen actualmente una función vinculada con la construcción de relaciones comerciales. “Hoy las ferias tienen más un carácter de estar cerca, de compartir, de charlar”, explicó, y destacó el valor del contacto directo con clientes de larga trayectoria.
La agenda internacional también incluyó una reunión en la Bolsa de Cereales con una delegación alemana integrada por unas 60 personas y encabezada por una ministra de uno de los estados de la República Federal de Alemania. Allí se abordaron las perspectivas de una mayor apertura comercial y la necesidad de garantizar transparencia en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, una cuestión que podría incidir en el acceso de los productos agroindustriales argentinos a nuevos destinos.

