Emergencia en Bahía Blanca: la avicultura ante el desafío de la catástrofe climática

Las intensas lluvias que azotaron Bahía Blanca generaron un escenario de emergencia sin precedentes. Ricardo Cangelosi, productor de huevos y vicepresidente de CAPIA, relató la dramática situación que atraviesa la ciudad y la necesidad urgente de una mejor organización para canalizar la ayuda y reconstruir la infraestructura afectada.

Las inusitadas lluvias que cayeron sobre Bahía Blanca provocaron una crisis sin precedentes en la región. Ricardo Cangelosi, productor avícola y vicepresidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), compartió su testimonio sobre la gravedad de la situación y la dificultad que enfrentan los habitantes para recuperarse del desastre. “Nunca vi algo así, ni mis padres lo recuerdan”, expresó, evidenciando el impacto de las precipitaciones en una zona poco acostumbrada a fenómenos de esta magnitud.

Afortunadamente, su granja no sufrió daños debido a su ubicación en una zona elevada, pero la incertidumbre persiste en la comunidad productiva. La falta de comunicación complicó la evaluación de daños en otras granjas y la coordinación de la ayuda. “Recién ahora estamos empezando a tener señal”, comentó Cangelosi, reflejando la dificultad para atender consultas y organizar respuestas ante la emergencia.

El impacto en la infraestructura es otro de los grandes desafíos. Con rutas intransitables y puentes dañados, el abastecimiento de insumos y productos avícolas enfrenta obstáculos significativos. Cangelosi destacó la presencia del Ejército con puentes móviles, pero enfatizó que “más que falta de ayuda, hay falta de organización”, en referencia a la necesidad de una acción gubernamental más eficiente para distribuir los recursos y garantizar que lleguen a quienes más los necesitan.

Pese a las adversidades, la solidaridad se hizo presente. Diversos puntos de donaciones, como el andén 14 de la estación Constitución, están recibiendo insumos que serán trasladados en el “tren solidario” hacia Bahía Blanca. Sin embargo, el desafío sigue siendo la logística de distribución dentro de la ciudad. “Los centros de acopio ya están llenos, el problema es cómo hacer llegar todo a quienes realmente lo necesitan”, explicó el dirigente avícola.

La catástrofe climática en Bahía Blanca expone la vulnerabilidad de las infraestructuras y la necesidad de estrategias preventivas para futuras emergencias. En el sector productivo, la incertidumbre sobre el impacto en la actividad avícola aún persiste, mientras los productores y la comunidad trabajan incansablemente para superar la crisis y reconstruir la ciudad.

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