La producción de huevo se ha transformado en un sistema de alta exigencia técnica donde cada variable impacta directamente en la rentabilidad. Alejandro Dobie analiza cómo la combinación de sanidad, nutrición y manejo permite sostener niveles productivos eficientes a lo largo del ciclo de postura.
El especialista destaca que el foco ya no está solo en el pico productivo, sino en la persistencia. “El verdadero desafío es sostener la producción en el tiempo con estabilidad y eficiencia”, explica, remarcando que la curva de postura debe mantenerse lo más uniforme posible para optimizar resultados.
Uno de los pilares fundamentales es la sanidad. “Una gallina sana expresa su potencial productivo”, señala Dobie, subrayando que el control sanitario y la prevención de enfermedades son determinantes para evitar caídas en la producción y pérdidas económicas.
También se aborda la importancia del manejo integral del sistema. “No hay una sola variable que explique el resultado, es el conjunto lo que marca la diferencia”, afirma, destacando que genética, ambiente, nutrición y sanidad deben trabajar de manera coordinada.
En un contexto donde la eficiencia es clave, la producción de huevo requiere cada vez mayor precisión. “Hoy el productor necesita herramientas para ser más eficiente y competitivo”, concluye Dobie, sintetizando la evolución hacia sistemas productivos más tecnificados y exigentes.

