OVUM 2024: San Sebastián, un legado de calidad en la mesa argentina

Mario Mazzei, titular de Sede América y representante de la histórica marca San Sebastián, reflexiona sobre el estado actual y los desafíos de la avicultura en Argentina. En una industria en constante evolución, la bioseguridad y la calidad son clave para mantener la posición de liderazgo en el mercado.

Hablar de San Sebastián es evocar una marca que ha sido sinónimo de calidad en la avicultura argentina por décadas. Según Mario Mazzei, mantener esta posición requiere un compromiso constante con la excelencia. “La marca te da responsabilidades. O las asumís o no. Para mantenernos en el primer nivel, la calidad es innegociable”, afirmó durante su participación en el Congreso Latinoamericano de Avicultura Ovum 2024, celebrado en Uruguay.

San Sebastián no solo ha mantenido su relevancia en un mercado competitivo, sino que ha sabido adaptarse a los cambios de consumo y producción. Esto incluye una transición de ser un lujo a convertirse en una proteína accesible y esencial en la dieta argentina.

Bioseguridad: La clave para una producción sostenible
Mazzei destacó que la bioseguridad es un pilar esencial para el futuro de la avicultura. “La bioseguridad es la mejor vacuna. Es algo que nos cuesta incorporar porque muchas veces priorizamos el volumen, pero descuidamos lo fundamental: la sanidad”, explicó.

El enfoque en la bioseguridad no solo protege la salud animal, sino que también garantiza la calidad y seguridad de los productos finales, elementos esenciales para una marca como San Sebastián. Este compromiso con la sanidad animal es crucial en un contexto donde la producción avícola enfrenta crecientes desafíos sanitarios y regulatorios.

Innovación genética y su impacto en la producción
En un sector en constante evolución, la tecnología genética está marcando nuevas metas. Según expertos, en menos de una década se podría alcanzar un peso promedio de tres kilos en solo 30 días. Para Mazzei, este avance es impresionante pero difícil de imaginar.

“Hoy estamos alcanzando los tres kilos en 45 o 46 días, algo impensable hace 30 años. Si logramos este objetivo en 30 días, será un cambio revolucionario, pero requiere un esfuerzo inmenso en términos de infraestructura y bioseguridad”, comentó.

El pollo, la proteína más accesible y saludable
El ascenso del pollo como la carne más consumida en Argentina refleja tanto los cambios en la economía como en los hábitos de consumo. Según Mazzei, esta transición ha sido posible gracias a la eficiencia en la producción, lo que ha permitido que el pollo sea una opción accesible frente al alto costo de la carne vacuna.

“La carne de pollo es neutra, saludable y de calidad uniforme. Es recomendada por médicos y se adapta a cualquier tipo de dieta. Este atributo lo posiciona como una opción fundamental en la alimentación argentina”, aseguró.

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