El nuevo Presidente de la Nación comenzó su Gobierno con un ajuste fiscal y suba de impuestos para equilibrar las cuentas públicas. Los interrogantes están puestos en el segundo semestre.

El pasado 10 de diciembre, Alberto Fernández recibió una Argentina que volvía a irse a pique: con la economía en recesión por segundo año consecutivo, la inflación y la pobreza en alza y una deuda externa impagable.

Hasta el momento el nuevo Presidente ha cerrado acuerdos con múltiples sectores por 180 días, una frágil tregua económica con un ajuste fiscal que ha sido aplaudido por el Fondo Monetario Internacional y por el sector financiero, y que supone un alivio a corto plazo para los bolsillos más vacíos.

El mandatario también ha comenzado a trazar su camino en política exterior: tomó distancia del Grupo de Lima sin abandonar el bloque y dio refugio al expresidente boliviano Evo Morales, que hace campaña desde Buenos Aires para las elecciones de mayo. Fernández ha logrado el apoyo parlamentario suficiente para arrancar con recortes que no han tenido demasiada oposición sindical.

Las pensiones están congeladas por seis meses, uno de los mayores gastos de las arcas públicas, a cambio de una compensación para las jubilaciones más bajas. Del mismo modo, el Gobierno busca aplazar las negociaciones salariales colectivas hasta la segunda mitad de este año.

“El Gobierno ha anunciado medidas importantes que tienen como objetivo proteger a los más vulnerables, tratar de estabilizar la situación de inestabilidad que se dio en los últimos meses en la Argentina y todo en un contexto en el cual las cuentas fiscales no se vean afectadas. Se va moviendo en una dirección positiva”, opinó el director del FMI para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner.

El equipo económico argentino, encabezado por Martín Guzmán, trabaja en la renegociación del pago de vencimientos de la deuda externa, entre los que destacan los correspondientes a los 45.000 millones de dólares desembolsados por el FMI durante la gestión de Mauricio Macri.

Los expertos anticipan que Argentina, que tampoco crecerá en este 2020, no podrá cumplir con el esquema de pagos actual. Las medidas de contención de gasto han ido unidas a subas de impuestos y restricciones a la compra de divisas para cuidar las reservas. El Ejecutivo aumentó el tributo a las exportaciones agropecuarias, la principal fuente de ingresos en dólares de Argentina.

Los afectados respondieron con tímidas movilizaciones, muy inferiores a las que pusieron en jaque al Gobierno de Cristina Fernández en 2008. La moneda oficial permanece estable frente al dólar, que se cambia a 63 pesos la unidad, pero los argentinos que quieren ahorrar en divisa extranjera o comprarlas para salir del país deben pagar un recargo del 30%.

Los pasajes de avión y los gastos con tarjeta de crédito en el exterior sufren el mismo gravamen, una medida que castiga a quienes tenían planeado viajar al extranjero este verano austral. Por otra parte, Fernández puso al ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, al frente del Plan Nacional Contra el Hambre. El Gobierno distribuirá cerca de dos millones de tarjetas alimentarias que permiten comprar alimentos específicos a los hogares más pobres del país.

El resto de la población argentina debe afrontar un alza de cerca del 8% de la canasta básica tras vencer la exención del IVA aprobada el pasado agosto. Sin embargo, la actual administración ha reflotado un programa del kirchnerismo que fija los precios de alrededor de 300 productos de consumo masivo, por ejemplo, leche, harina, aceite y arroz. También ha frenado aumentos inmediatos en las facturas de luz, gas y agua, así como en el transporte público y los combustibles.

Estas medidas de shock y la ausencia de protagonismo de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner han tranquilizado a los mercados, que habían respondido con inquietud al regreso del peronismo al poder en Argentina. No obstante, sus efectos sobre la economía se harán más evidentes a partir de marzo, cuando el país retome la plena actividad tras las vacaciones, y en especial en el segundo semestre, ya sin los parches que han dejado en pausa muchos aumentos

Adalberto Rossi – Cátedra Avícola