La Planta Pinazzo es una pieza clave dentro de la estructura productiva de Grupo Granja Tres Arroyos. Desde la gestión operativa hasta el control de calidad, cada proceso está orientado a garantizar eficiencia, trazabilidad y cumplimiento de estándares sanitarios exigentes.
Emiliano Cocaro destaca que la base del funcionamiento es la disciplina operativa: “La eficiencia no es casualidad, es el resultado de procesos bien definidos y seguimiento permanente”. La estandarización permite reducir desvíos, optimizar tiempos y sostener niveles productivos constantes en un mercado altamente competitivo.
Otro punto central es el control sanitario y la trazabilidad. “Cada etapa del proceso tiene controles específicos que aseguran calidad y seguridad”, explica Cocaro, remarcando que la confiabilidad industrial es un factor determinante tanto para el mercado interno como para la exportación.
La capacitación del equipo humano también ocupa un lugar estratégico. “La tecnología es importante, pero el capital humano es lo que garantiza que todo funcione correctamente”, señala el jefe de planta, subrayando la inversión continua en formación y profesionalización.
Finalmente, la modernización constante de infraestructura y equipamiento refuerza la competitividad. “Invertir en mejoras productivas es invertir en futuro”, concluye Cocaro, sintetizando la filosofía industrial que sostiene el liderazgo de GTA en la avicultura argentina.
