Ovoprot: la revolución del huevo industrializado: presente, desafíos y futuro del sector

Santiago Perea, presidente de Ovoprot, reflexiona sobre el recorrido de la industria del huevo industrializado en Argentina y el mundo. Desde sus inicios pioneros hasta las tendencias actuales de consumo, destaca el valor agregado del producto, los condicionantes del mercado interno y el rol de la tecnología como motor de evolución.

En el cierre del primer programa de Cátedra Avícola & Agropecuaria desde Ovoprot, el presidente de la compañía, Santiago Perea, compartió una mirada profunda sobre el desarrollo del huevo industrializado, sus aplicaciones y su proyección en el mercado global y local.

Perea explicó que, para el consumidor común, el huevo industrializado es un concepto desconocido, aunque esté presente en múltiples productos de consumo cotidiano como flanes, panificados y mayonesas. Las industrias alimenticias no utilizan huevo en cáscara, sino que compran ovoproductos líquidos o en polvo adaptados a sus fórmulas. “Hay tantas recetas como clientes”, afirmó, destacando que cada pedido puede tener especificaciones únicas en composición y funcionalidad.

La personalización del producto, según Perea, es una de las claves para fidelizar clientes y construir relaciones comerciales duraderas. Este enfoque ha sido fundamental en la expansión de Ovoprot y en su capacidad de abastecer tanto el mercado local como el internacional con estándares elevados de calidad y bioseguridad.

Con una perspectiva histórica, recordó los inicios de la empresa liderada por su padre, cuando convencer a las industrias argentinas de utilizar huevo industrializado era una misión desafiante. Gracias a la visión empresarial y a la evolución tecnológica, hoy el producto ha ganado terreno y prestigio, especialmente en el exterior.

Sin embargo, reconoció que el mercado argentino aún está lejos de adoptar plenamente el huevo industrializado en el retail. Las limitaciones económicas, sumadas a una cultura de cocina más tradicional y a un desarrollo comercial menor que el de países vecinos, obstaculizan su masificación en góndolas. “Cuando uno viaja y ve supermercados en otros países, se da cuenta de cuánto nos falta”, reflexionó.

También señaló que el consumidor moderno valora cada vez más la practicidad y la seguridad alimentaria. El huevo industrializado ofrece ambas: es un producto controlado, con fecha de producción y vencimiento, que facilita su uso en cocinas profesionales y hogares.

Respecto al futuro, Perea enfatizó que el mundo tiende hacia el consumo de productos industrializados por razones de seguridad, eficiencia y trazabilidad. La industria del huevo, aunque ya muy desarrollada, sigue evolucionando con nuevas tecnologías y adaptaciones a las demandas del mercado global.

El próximo desafío de la empresa es seguir mostrando cómo se produce la materia prima en sus granjas, y continuar divulgando la importancia de estos avances en la industria avícola.

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