La consolidación de Grupo Granja Tres Arroyos dentro de la industria avícola argentina responde a una combinación de escala, integración y planificación estratégica. Gabriel De Luca plantea que el contexto actual exige competitividad estructural: “Hoy no alcanza con producir bien, hay que ser eficientes en cada eslabón de la cadena”.
La integración vertical aparece como una ventaja decisiva. Desde la producción hasta la comercialización, cada etapa está coordinada para optimizar costos y sostener estándares de calidad. “La clave está en tener control sobre los procesos y trabajar con previsibilidad”, remarca De Luca, señalando que la planificación es un diferencial en un mercado volátil.
El escenario exportador también ocupa un lugar central en la estrategia de la compañía. “Argentina tiene condiciones para ser protagonista en el mercado internacional de proteína aviar”, afirma, destacando la calidad del producto y la capacidad industrial instalada. Sin embargo, advierte que la competitividad depende de reglas claras y eficiencia operativa.
Otro eje relevante es la adaptación permanente. “La industria avícola es dinámica, quien no invierte y no se moderniza queda atrás”, sostiene De Luca, subrayando la necesidad de actualización tecnológica y mejora continua para sostener liderazgo.
La mirada de largo plazo sintetiza el mensaje final: crecimiento sostenible, profesionalización y visión estratégica como fundamentos para fortalecer el posicionamiento de Grupo Granja Tres Arroyos en Argentina y el mundo.
