En plena temporada estival, cuando el imaginario colectivo asocia enero y febrero con descanso, el campo enfrenta uno de sus momentos más cruciales. “Enero y febrero son dos meses claves para toda campaña”, asegura Ezequiel Cruz, director del Grupo Cencerro, consultora que brinda servicios de gestión a más de 200 empresas agropecuarias en Argentina. En diálogo con los periodistas Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel, Cruz destacó que estos meses representan una oportunidad inmejorable para planificar, analizar y tomar decisiones que impactarán en los resultados del año.


La ganadería, por su parte, afronta su propio momento decisivo con la inminente zafra de terneros. Según Cruz, “es momento de definir”, y eso implica analizar con claridad cada segmento del negocio: cría, recría y terminación. “Durante 2023 se mantuvo muy firme el precio de la hacienda”, señaló, y precisó que el kilo de carne “vale más que en promedio en los últimos 25 años”. Este escenario, calificado como un “problema feliz”, plantea el desafío de cómo reinvertir esa ganancia. Para Cruz, el productor argentino históricamente tiene una actitud reinversora, pero advirtió: “El tema es dónde la reinvierte… No todo incremento de stock es un buen negocio”.
Consultado por los caminos para profesionalizar las decisiones empresariales en el agro, el director de Cencerro fue claro: no se necesita una gran infraestructura. “Con 25 horas mensuales el productor puede empezar a sistematizar. No hace falta tener un software complejo ni una oficina formada”, indicó. En este sentido, el enfoque del grupo se adapta a la dimensión de cada empresa, desde grandes establecimientos con múltiples unidades de negocio hasta productores medianos que funcionan en estructuras más simples.
Una de las claves, según el especialista, es el trabajo con datos reales y actualizados. “Sin datos no se puede trabajar”, advirtió. Desde Cencerro capacitan a productores en el uso de planillas Excel para que puedan registrar correctamente su actividad económica, y luego el análisis profundo lo realiza el equipo técnico. “La meta final es juntarse una o dos horas por mes con ese productor para ver si lo que estamos haciendo es negocio o no, si da plata o no”, resumió Cruz, sintetizando la esencia de una gestión eficiente en el agro.
En tiempos en los que el clima, los precios internacionales, la logística y el contexto político ofrecen más incertidumbre que certezas, el mensaje de Cruz resuena con claridad: profesionalizar la gestión no es patrimonio exclusivo de las grandes empresas, sino una necesidad y una posibilidad real para todo productor que quiera tomar decisiones con fundamentos. Argentina puede tener un productor agropecuario más planificador y rentable, si la cabeza trabaja incluso cuando el cuerpo descansa.

