La industria avícola argentina recibió una noticia largamente esperada: la reapertura de las exportaciones de carne aviar hacia la Unión Europea, efectiva desde el 1° de marzo. La confirmación fue explicada por Carlos Sinesi, director ejecutivo de CEPA (Centro de Empresas Procesadoras Avícolas), en una entrevista con los periodistas Adalberto Rossi, Patricia Aller y Eugenia Quibel. El sector venía trabajando contrarreloj desde el brote de influenza aviar del 19 de agosto, que obligó a cortar el flujo hacia mercados exigentes y a desplegar un operativo sanitario para recuperar la confianza internacional.


¿Qué envía Argentina a ese destino? No es un dato menor, porque marca el tipo de inserción externa que logra el país cuando accede a mercados de alto estándar. “La mayoría de lo que se exporta es pechuga, o sea que es un producto con valor agregado importante”, explicó Sinesi. En un contexto de costos en alza, el ejecutivo subrayó el doble efecto: “Nos permite por un lado obviamente el ingreso de divisas a la República Argentina y por otro lado las empresas cuenten con ese dinero para… ir cubriendo el incremento de los costos que se vienen dando en los últimos meses”. Es decir, no se trata solo de exportar más, sino de exportar mejor.
El mapa de reaperturas, sin embargo, no termina en Bruselas. Sinesi enumeró los próximos casilleros sanitarios a completar. Chile aparece como inminente: esta semana llegan auditores del SAG, dado que el país trasandino “por normativa tiene que venir a visitarnos después de cada evento”. La auditoría incluye recorridas por procedimientos aplicados durante el brote, visitas a establecimientos, controles de traspatio y evaluación del rol del Senasa. “Si todo esto sale bien… probablemente en los próximos 15 días tengamos novedades”, adelantó.
Corea del Sur también está en la hoja de ruta y, según el titular de CEPA, ya habría avanzado su reapertura con una instancia particular: “Sacó una consulta pública, o sea, ya todo aprobado… suponemos que en 15 días estará abierto nuevamente el mercado”. Además, anticipó que en abril habría una nueva auditoría para ampliar el número de plantas habilitadas: “visitar 5 establecimientos más, sumados a los 5 que ya están habilitados”. Y queda, como suele ocurrir, el mercado más voluminoso y determinante: “la figurita repetida… China”, para el que esperan definiciones “entre el fin de marzo y principio de abril”.
En el plano sanitario, la salida del brote no es punto final sino punto de partida. Consultado por Quibel sobre cómo sostener el estatus libre, Sinesi fue directo: “Hoy por hoy no se habla de aves migratorias en el mundo, el virus está en todos los países”. Por eso, la estrategia pasa por blindar granjas comerciales con “recaudos necesarios” de bioseguridad y, sobre todo, por consolidar la zonificación como herramienta de continuidad exportadora ante eventuales casos. “Lo más importante… es zonificación”, sostuvo, y puso un ejemplo práctico: el radio de restricción habitual de “10 kilómetros” (aunque algunos destinos piden más). También planteó un objetivo político-sanitario: extender criterios de zonificación dentro del Mercosur ampliado para mostrar previsibilidad hacia terceros mercados, y avanzar en ese mismo esquema con Chile una vez reabierto el comercio.
Pero no todo son buenas noticias en el frente externo. La entrevista sumó un capítulo sensible de política comercial: el acuerdo con Estados Unidos. Mientras la agenda pública se concentró en la carne vacuna, CEPA mira el impacto sobre la avicultura y prende luces amarillas. Sinesi fue tajante: “En realidad como está pautado hoy, nos perjudica”. ¿El motivo? “No tiene reciprocidad este acuerdo… lo único que figura… son las concesiones que Argentina le dio a Estados Unidos”. El dirigente aclaró que el sector no teme competir: “No tenemos problema en competir con Estados Unidos… somos capaces… a pesar de que es el primer productor mundial”, pero reclamó “reglas claras” y advirtió sobre el riesgo de “asimetrías” si se habilita el ingreso de producto estadounidense sin condiciones equivalentes para exportar en sentido inverso.
Con la Unión Europea nuevamente abierta y auditorías en marcha para recomponer destinos, la avicultura argentina entra en una fase decisiva: capitalizar mercados exigentes con productos de mayor valor, sostener un estándar sanitario en un mundo donde el H5N1 “está en todos los países”, y discutir acuerdos comerciales sin resignar reciprocidad. En ese tablero, el regreso a Europa desde el 1° de marzo funciona como señal de recuperación, pero también como recordatorio: la competitividad exportadora del agro no depende solo de producir, sino de combinar sanidad, diplomacia técnica, financiamiento y política comercial con equilibrio.

