Agricultura animal: capaz de aportar al ‘enfriamiento global’

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Los opositores a la producción ganadera y avícola necesitan conocer datos científicos sobre los gases de efecto invernadero.

Las personas que se oponen a la agricultura animal han señalado durante mucho tiempo a la industria por su impacto dañino en el medio ambiente y han afirmado que es en gran parte responsable del calentamiento global.

Pero si los críticos solo supieran los hechos, no serían tan adversos con la agricultura animal, dijo Frank Mitloehner, profesor y especialista en extensión cooperativa de calidad del aire en el Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de California-Davis, durante la Animal Agriculture Sustainability Summit el 28 de enero en la Exposición Internacional de Producción y Procesamiento (IPPE) de 2020.

La comida vegana servida en la reciente ceremonia de los Globos de Oro muestra esa ignorancia, dijo Mitloehner. Mientras que los organizadores de los Globos de Oro promocionaron la comida vegana como un medio para ayudar a la crisis climática, otros comportamientos mostrados en la ceremonia, como los participantes “volando en Learjets y siendo enviados en limusinas al lugar, importando agua de Islandia para beber y flores de Italia”, fueron “altamente irresponsables”.

Los principales gases de efecto invernadero

Mitloehner identificó tres gases de efecto invernadero clave: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. La mayor parte de su presentación se centró en los primeros dos.

Señaló que, debido a que el metano es 28 veces más potente para atrapar el calor solar que el dióxido de carbono, la gente piensa que es el más dañino para el medio ambiente. Eso ha puesto un blanco en la espalda de los productores de ganado, pero Mitloehner dijo que ese blanco se ha colocado injustamente.

Cuando las personas se inclinan a pensar en que la potencia del metano como un gas de efecto invernadero es mayor que la del dióxido de carbono, asumen que el metano que deja el ganado es un gran contribuyente, explicó. Pero lo que la gente puede no darse cuenta o elegir pasar por alto es el hecho de que solo toma 10 años para que el metano se destruya naturalmente, mientras que el dióxido de carbono tarda aproximadamente 1,000 años.

El impacto del dióxido de carbono

Si bien el ganado también produce dióxido de carbono, los animales realmente solo lo reciclan. Ese es un gran contraste en comparación con el dióxido de carbono producido por la quema de combustibles fósiles para el transporte y la producción de energía.

Mitloehner dijo que el dióxido de carbono que respiran las plantas proviene de la atmósfera y que el carbono entra en los carbohidratos establecidos como celulosa. La celulosa puede ser digerida por animales rumiantes como el ganado.

“Eso significa que pueden reciclar la celulosa y convertirla en alimentos de origen animal y, como consecuencia involuntaria, están produciendo metano al eructar o a través del estiércol”, sostuvo Mitloehner.

Indicó que ese metano permanece en la atmósfera durante una década y mientras está allí pasa por un proceso de oxidación de hidroxilo, que produce metano en dióxido de carbono. Pero ese dióxido de carbono no es dióxido de carbono nuevo, sino dióxido de carbono reciclado, ya que inicialmente provenía de la atmósfera, explicó.

Sin embargo, el dióxido de carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles que no estaba en la atmósfera sino en la tierra, es dióxido de carbono nuevo, apuntó.

“No estamos agregando CO2 adicional a la atmósfera, a menos que agreguemos ganado adicional a nuestros rebaños”, dijo.

“El metano sigue siendo un potente gas de efecto invernadero, pero si tuviera 100 vacas por 100 años, durante los primeros 10 años agregaría carbono nuevo a la atmósfera, pero luego se mantendría estable”, agregó.

Enfriamiento global en la producción ganadera

Mitloehner señaló que, cuando se mira el tiempo previo a la llegada de los europeos a Estados Unidos, los números de bisontes y antílopes eran mucho más abundantes, pero con el tiempo, las poblaciones de esos animales se redujeron mientras crecía el número de bovinos.

Con eso en mente, dijo, las emisiones de metano de los rumiantes no han cambiado realmente en varios cientos de años.

También señaló que los productores de ganado que han estado en el negocio durante años pueden reducir su huella de carbono simplemente reduciendo el tamaño de su rebaño en pequeñas cantidades. Al hacerlo, los agricultores pueden ser responsables del “enfriamiento global”.

Mitloehner dijo que existe una iniciativa en California con la que la industria agrícola está reduciendo realmente su huella de carbono mientras sigue produciendo la misma cantidad de alimentos. Con menos pero más eficientes prácticas y con mejor genética animal, eso se puede hacer y ya se está haciendo en Estados Unidos.

“Pasamos de 25 millones de vacas lecheras a 9 millones, pero con eso produjimos un 60% más de leche”, dijo Mitloehner. “Redujimos la huella de carbono de los lácteos en dos tercios”.07

Fuente: IndustriaAvicola