Palermo vivió una jornada especial con la presencia renovada de Shorthorn, una de las razas más tradicionales de la ganadería argentina. En el marco de la 137ª Exposición Rural organizada por la Sociedad Rural Argentina, Alejandro Ferrero, presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Shorthorn, compartió detalles sobre el presente y futuro de la raza. “Pasamos de la picada en los corrales a un asadazo con vino en copa”, señaló con entusiasmo Ferrero, destacando la organización del cóctel de agasajo al periodismo agropecuario, en el que no faltó un toque gourmet y la calidez característica de sus anfitriones.
Shorthorn tiene el honor de haber estado presente en todas las exposiciones rurales desde su inicio. Este linaje no solo forma parte del alma ganadera del país, sino que fue la primera raza en mejorar el ganado criollo y dar al mundo una carne de calidad que, en sus inicios, distinguió a la Argentina como potencia exportadora. “La raza cumplió 200 años en 2023 y fue la primera que vino a ‘mezquizar’ el ganado criollo que había en el país”, explicó Ferrero. Hoy, esa historia se traduce en modernización y adaptación a los nuevos tiempos.
Durante los últimos años, la raza enfrentó momentos difíciles debido a decisiones de selección poco acertadas y al avance de la agricultura que desplazó la ganadería a zonas menos favorecidas climáticamente. Sin embargo, esa etapa fue superada. “La raza está muy competitiva en un mundo demandante de carnes de calidad, es la primera que puede aportar ese marmoreo único, precocidad y mansedumbre”, afirmó Ferrero, visiblemente orgulloso del crecimiento que está experimentando Shorthorn.
Este año, unos 100 animales de la raza ingresaron a Palermo, cifra que viene en alza desde el bicentenario celebrado en 2023. La pulpería Shorthorn, el concurso de jurado junior y el curso en conjunto con la UBA son parte de las múltiples actividades impulsadas por la asociación. “Estamos mostrando el potencial del nuevo Shorthorn”, dijo Ferrero, al tiempo que destacó el papel fundamental del jurado en las competencias, que combina una mirada tradicional con herramientas objetivas como los índices económicos y parámetros genéticos.
La carne Shorthorn promete llegar cada vez con más fuerza a las góndolas. El acuerdo con el cocinero de Asado Campero puso en evidencia el sabor único de esta genética. “Ayer comí el asado campero y Shorthorn no tiene nada que envidiarle a ninguna raza. Es más, me pareció mucho más rico”, confesó el dirigente, dejando entrever con humor que la “pica” entre razas sigue presente. Sin embargo, subrayó el rol del consumidor como el árbitro final del mercado, y apuntó: “Hay que darle manija a la carne de Shorthorn para que llegue al consumidor esa carne que estaba espectacular”.
Finalmente, Ferrero destacó que tener un animal premiado en la pista de Palermo “implica que la selección de la cabaña va por un buen camino” y es motivo de orgullo para todo criador. En una ganadería en la que la rentabilidad está cada vez más ligada a la eficiencia, el Shorthorn se presenta como una herramienta estratégica: habilidad materna, precocidad, terneza y mansedumbre son sus cartas de presentación. Una raza histórica que no se quedó en el pasado y hoy vuelve a ser protagonista del futuro agroindustrial argentino.