En este último bloque, la conversación se centra en cómo las empresas pueden pasar de una lógica reactiva frente a los aumentos de energía a una estrategia planificada y sustentable en el tiempo. Leonardo Scollo remarca que uno de los principales errores del sector productivo es abordar la energía únicamente cuando el impacto ya está reflejado en la factura.
Desde Energe, explica, el trabajo comienza con el análisis integral del consumo, la estructura productiva y los objetivos de cada empresa. No se trata de soluciones genéricas, sino de diseñar esquemas energéticos a medida que acompañen la realidad operativa y financiera de cada productor.
Alejandro Herrerías aporta la mirada comercial y de campo, destacando que muchos productores desconocen las herramientas disponibles para mitigar el impacto de los costos energéticos. Tarifas, potencia contratada, hábitos de consumo y alternativas tecnológicas son variables que, bien gestionadas, pueden generar mejoras concretas en la rentabilidad.
Ambos coinciden en que el contexto actual exige un cambio cultural: la energía debe dejar de verse como un gasto inevitable para convertirse en una decisión estratégica del negocio. El acompañamiento técnico, la información clara y la planificación a mediano y largo plazo aparecen como los pilares para lograrlo.
Este bloque cierra el programa reafirmando un mensaje clave: las empresas que comprendan y gestionen su energía con criterio estratégico estarán mejor preparadas para competir, crecer y sostenerse en un escenario cada vez más desafiante.
