Entrevistamos a Nicolle Pisani Claro, Economista de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) a raíz de la presentación del Monitor de Exportaciones Agroindustriales. El informe se presenta este jueves 3 de septiembre a las 18:30, en un evento abierto y gratuito con voceros de FADA e invitados vía plataforma.

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¿Qué gano yo con las exportaciones?

¿Ayudan a nuestra diaria? Revelan datos novedosos del impacto positivo en nuestras familias. 7 de cada 10 dólares vinieron de las exportaciones agroindustriales. ¿Cómo llegan a nuestro bolsillo? ¿Para qué las necesitamos? ¿Por qué son claves para el país pospandemia? Un estudio que lanza FADA, con 190 datos y derribando algunos mitos.

Mi trabajo, mi ropa, mi celular, Netflix… son posibles, en parte, gracias a las exportaciones. En los últimos días el tema entró en agenda nacional en las proyecciones de la economía pospandemia. Exportar más genera más empleos, posibilita al Estado dar mejores servicios, infraestructura, salud, etc., ayuda a evitar crisis y permite la llegada de productos a nuestras casas. Son algunas conclusiones que se desprenden de un estudio que lanza por primera vez FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina): “Monitor de Exportaciones Agroindustriales”, una herramienta innovadora que derriba algunos mitos. El informe se presenta este jueves 3 de septiembre a las 18:30, en un evento abierto y gratuito con voceros de FADA e invitados, vía Zoom y YouTube.

Según este informe, en el primer semestre, las exportaciones agroindustriales fueron el 74% de las exportaciones totales del país. Es decir, 7 de cada 10 dólares entran al país por las ventas externas de las cadenas agroindustriales. En dinero, fueron 20 mil millones de dólares que ingresaron. “Pero ¿qué tienen que ver con mi vida?”, plantea David Miazzo, economista jefe de FADA, “las exportaciones se necesitan para la economía diaria de nuestra casa. ¿Por qué? Porque cuando vendemos afuera granos, carne, frutas, legumbres, etc., entra el dinero que necesitamos para poder comprar lo que no producimos acá. Por ejemplo: celulares, ropa, partes de autos o de las TV, computadoras, Netflix, etc., “aquí se derriba una de las creencias de que a la mayoría no le aporta nada”.

¿Qué gano yo?

Uno de los datos novedosos del informe, es el “Ranking de productos que exportamos”, el cual arroja que Argentina está en los primeros puestos en el podio internacional. Somos el primer exportador mundial de aceite y harina de soja, yerba y porotos. Segundos en exportar maní. Terceros en maíz, soja, girasol y peras. Y cuartos con carne de vaca, camarones, langostinos, té negro y leche en polvo”. Y la lista sigue, ya que el estudio registra el potencial de 19 complejos agroindustriales a través de 10 indicadores.

Con estas escalas nos preguntamos, ¿qué gano yo?”, plantea Nicolle Pisani Claro, economista de FADA. “Vamos con otro mito que cae: que con las exportaciones ganan unos pocos. ¿Por qué no es así? Porque generan muchos de nuestros empleos y así también es como llegan a nuestros bolsillos. Puede que directa o indirectamente, tu trabajo exista gracias a toda la cadena que genera el circuito de exportar. Vamos con ejemplosLa cadena de la carne de vaca genera 100 mil empleos en su circuito de exportación: Trabajadores del campo, veterinarios, camioneros, del frigorífico, etc.”.

Pero también genera millones de empleos indirectos”, agrega Miazzo, “veámoslo en la cadena de la soja o el maíz. El productor compra semillas a una empresa, que a su vez, contrata empleados. Usa un tractor, que compra a una fábrica que contrata ingenieros, operarios y contadores. Su camionero, carga nafta en una estación de servicio que emplea al playero y al administrativo. En el puerto lo reciben empleados, otros en la aduana, certifican y las ramificaciones de trabajos parecen interminables”. Hay que sumar que cada persona que accede a un trabajo puede invertir y gastar, lo que genera un efecto multiplicador, que mueve a la economía y genera aún más empleo.

 

Inyecciones Pospandemia

De los 20 mil millones de dólares generados de esas ventas agroindustriales, el 70% provienen de las cadenas granarias, el 15% de economías regionales, 8% de carnes, el 2% de lácteos y el 5% de otros productos. “Dentro de estas áreas hay un variado repertorio de granos, yerba, carnes, frutas, pesca, legumbres, lácteos, etc., mostrando a una Argentina con un amplio espectro de riqueza productiva”. Estos registros tiran abajo otro mito, demostrando que exportar no empobrece ya que, por el contrario, es riqueza productiva generando más riqueza para la economía del país, concluye Pisani Claro.

Ligado a esto, Miazzo destaca que “mientras más se exporte, junto a otros aspectos, ayuda a evitar crisis. ¿Cómo es? El exportar más, colabora en evitar que nos quedemos sin dólares, lo que disminuye el riesgo de devaluaciones y ayuda a no endeudarnos. Claves para nuestro país pospandemia, cuya economía necesitará inyecciones que nos levanten”.

 

Un impuesto paradoja

El Monitor de Exportaciones, releva que las cadenas agroindustriales aportaron más de 3600 millones en derechos de exportación (DEX), en los primeros 6 meses del año. Esto se traduce en menos recursos para las regiones productivas que generaron la riqueza, ya que es un tributo que no se distribuye de manera automática por coparticipación a las provincias”, explica Nicolle Pisani Claro, Por ejemplo, sólo en relación a cereales y oleaginosas, Buenos Aires dejó de recibir 1.019 millones de dólares y Córdoba 886 millones, en el semestre. Esto es menos inversiones, menos actividad económica, menos empleo regional. Lo que desnuda la paradoja: exportar genera empleos, pero el impuesto que se cobra en el proceso de exportar, limita el potencial de crear aún más empleos.

Nos alcanza para abastecernos y exportar

“Lo que revelan las cifras es que en Argentina podemos abastecernos internamente, y a la vez, exportar”, indica MiazzoDel estudio se desprende, por ejemplo, que somos uno de los mayores exportadores de carne de vacuna, exportando el 27% de lo que producimos, pero a la vez somos uno de los mayores consumidores de carne del mundo: 51 kgs. por persona al año. Con el pan, lo mismo. Vendemos a otros países, el 63 % de la producción de trigo, pero comemos 72 kgs. de pan por persona, al año. Es decir que, podemos cubrir el consumo interno y al mismo tiempo, exportarOtro mito que se derriba en relación a la creencia de que las exportaciones “se llevan todo”. “Argentina no tiene un problema de producción de alimentos sino un problema de distribución y acceso económico a los alimentos”.

Si la exportación genera empleos y genera más actividad económica, entonces una mayor exportación agroindustrial sería entonces, un aporte a la solución de nuestros problemas, un paso hacia adelante”, cierran los voceros de FADA.