Consumo interno y externo con subas pero aún se habla de “sobrestock” en la vitivinicultura

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Consumo interno y externo con subas pero aún se habla de “sobrestock” en la vitivinicultura 🍷 | Hablamos con Carlos Fiochetta, Gte. Gral de la Corporación Vitivinícola Argentina.

Sobrestock y especulación, un cóctel que tira hacia abajo el precio de la uva y vino

Según datos del INV, el sobrestock de vino tinto es casi un 60% más de lo necesario

Pese a los esfuerzos oficiales, y cuatro reuniones al hilo de la Mesa de Consenso Vitivinícola, durante la semana que pasó, fracasó en San Juan el acuerdo entre bodegueros y viñateros por fijar un precio base por la uva para la vendimia 2020, y así firmar un convenio con el Gobierno que a cambio ofrecería créditos subsidiados para las partes.

Se tiró en la mesa de negociaciones $6,50 por kilo de uva común -que se usa para mosto y vino genérico-, apenas un 18% más que en el 2019 (que tuvo una inflación de casi el 54%), una cifra muy baja para los viñateros, pero muy alta para los bodegueros.

¿Por qué el valor de la uva se insinúa tan bajo esta temporada, cuando todos los factores de la economía repuntaron en el último año? Es que el precio de la uva y el vino responde a un cóctel pesado que está digiriendo la vitivinicultura: hay más existencias de las ideales -casi 60% más de stock de vino tinto que lo necesario-, pero al mismo tiempo el sector se enfrenta a una merma en la recolección de racimos que ya fue admitida por todos los sectores para esta cosecha.
Si hay merma, el sobrestock sería neutralizado, pero no habrá certezas hasta que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) dé a conocer el pronóstico de recolección dentro de un par de semanas, y la uva ya madura no puede esperar tanto. A ese escenario se suma la especulación de los grandes de la industria vitivinícola -un puñado de 3 o 4 poderosas firmas- que ejercen su posición dominante, y que ya fijaron un precio bajo para la compra de uva esta temporada, que no contempla la devaluación de la moneda y suba del dólar, la inflación y los incrementos de costos de los productores de uvas.
El principal factor lo constituye las existencias vínicas: Según el INV, con el vino tinto que hay ahora en las bodegas, y proyectando lo que se consumirá en el país, lo que se exportará y también lo que irá a destilación hasta el 1 de junio de 2020 (en que se liberan los vinos nuevos), luego de esa fecha sobran 4.832.470 hectolitros. Esa cifra alcanza para atender toda la demanda del mercado interno y externo durante 6 meses más, es decir, desde julio hasta diciembre del 2020 inclusive; cuando lo ideal serian que “sobrara” sólo para cuatro meses.
En otras palabras, hay un 57,5% más de volumen que lo ideal de vino tinto. El blanco también tiene sobrestock, según el Instituto: al 1 de junio sobran 2.046.750 hectolitros, el equivalente para surtir casi 9 meses más, es decir, desde julio de 2020 hasta marzo del 2021. Pero el que pesa más en el mercado es el tinto. “”Ese sobrestock presiona sobre la cosecha actual”, explicó en voz baja un experto vitivinícola. “”Las bodegas especulan y dicen, “hay vino, el precio no debe subir”. Y eso eso es cierto a medias, porque la uva que se va a cosechar ahora viene con merma, y es toda la que van a tener hasta junio de 2021″, explicó la fuente.

Por eso es que todas las entidades viñateras han salido a decir en forma unánime que los viñateros que puedan aguantar un ciclo sin vender la uva, que hagan vino o mosto a maquila, y no vendan ahora a bajo precio a los bodegueros para evitar que sean ellos los únicos que ganarán cuando el vino o mosto suba de precio porque no quedará suficiente. Uno de ellos es Eduardo Garcés, líder de la Federación viñatera.

“Vamos a recomendar al viñatero que haga la mayor cantidad posible de uva a maquila, ya sea vino o mosto; cuyos precios tenderán a subir”, dijo. Juan José Ramos, de la Asociación de Viñateros Independientes, es además uno de los que insiste en que una de las medidas imprescindibles es correr la fecha de liberación de vinos nuevos, y en vez del 1 de junio, que sea el 31 de agosto, tres meses después. Así se elimina de un plumazo el sobrestock y debería subir el precio. Pablo Martín, desde la Mesa Vitícola, pide además una auditoria al INV. “”Las existencias que dice en sus informes no coinciden con la realidad del mercado, en la cantidad, calidad y variedad de los vinos informados por las bodegas”, aseguró.

 

“El vino blanco no es el problema. El que tiene stock de sobra es el de color, ese está distorsionando en toda la industria, y sirve de tapón para el precio y no lo deja subir al blanco tampoco. Por eso la industria trasladista está en un encrucijada y no sabemos qué hacer”, se lamentó ayer un bodeguero de la Cámara Vitivinícola.

En el mercado vitivinícola el litro de mosto sulfitado actualmente vale 10 pesos y un litro de vino blanco 8 pesos. Los productores destacan la contradicción, teniendo en cuenta que ambos normalmente tienen el mismo precio. “”El mosto viene pechando hacia arriba y el blanco no porque está tapado por el precio del tinto. Y este no sube porque sobra”, explicó una fuente del sector.

Las bodegas trasladistas son chicas y medianas y no pueden competir con las grandes firmas fijadoras de precios. Por eso no quisieron firmar un acuerdo oficial estableciendo un valor esta semana. Su postura fue dejarlo “abierto” hasta ver qué pasa en el mercado, algo que fue rechazado por el Ministerio de Producción que quiere establecer un precio en lo inmediato que sirva como señal de referencia en el mercado.

Y como el problema es el sobrestock de tintos, también surgió en la Mesa de Consenso una propuesta aprobada por unanimidad: que los vinos tintos sean elaborados 100% con uva de color, en vez del 75% que se exige ahora. El resto se “estira” con uvas blancas o rosadas. “Si no se hace esta modificación a la reglamentación existente, seguirá habiendo sobrestock de vino de color hasta el día del arquero”, graficó un industrial trasladista. “”Todas las entidades sanjuaninas y el gobierno quieren que el 100% de vino de color sea con uvas tintas. Si eso se da, genera una expectativa positiva.

Al no poder usar más uvas rosadas o blancas para hacer tintos, las uvas tintas aumentan de precio y las otras se van a mosto. Y hoy el excedente es el vino tinto”, explicó José Molina, presidente de la Cámara de Productores Vitícolas. “”Es importante que esa medida se haga pronto, porque ya empezó la cosecha de uvas tintas” añade el viñatero. El pedido ya fue formulado por el ministro de Producción, Andrés Díaz Cano; a la Nación la semana pasada, y se espera que el Ministro de Agricultura, Luis Basterra, de quien depende el INV y la decisión del cambio, dé su veredicto en la visita a San Juan que hará en los próximos días.

Fuente:Diariodecuyo.com.ar