Estuvimos charlando con el Ing. Héctor Medina, Coordinador del Programa Nacional de Tucuras y Langostas del Senasa sobre las Langostas, una plaga que continuamente pone en jaque a los cultivos en Argentina.

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Programa nacional de las langostas y tucuras

El Programa Nacional, que define la estrategia y los lineamientos para el manejo de langostas y tucuras, del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) cambió su denominación del Programa Nacional de Acridios por a través de la Resolución N° 758/17.

“Es una plaga a nivel mundial considerada de la más importante, en Argentina previa a 1950 fue la más importante. En 2015 hubo un resurgimiento importante y estamos en Emergencia Nacional y esto refleja que la situación no es sencilla”

La langosta es la plaga que dio inicio a las acciones oficiales en materia de protección vegetal en la Argentina, y cuenta con registros de daños desde 1538, cuando arrasaron cultivos de mandioca en la provincia de Buenos Aires.

El actual Programa Nacional de Langostas y Tucuras, antes denominado de Acridios, es el Programa más antiguo del país con 128 años de vigencia. El origen data de 1891 con la creación de la Comisión Nacional de Extinción de la Langosta (CNEL).

Qué son las langostas y tucuras

Las langostas y tucuras –saltamontes- (Orden Orthoptera), son insectos polífagos que pueden afectar a la actividad agrícola en forma directa y a la actividad ganadera, de forma indirecta, alimentándose de los recursos forrajeros y producir daños, también, en la vegetación nativa. A nivel mundial existen unas 12.000 especies consideradas tucuras y 25 especies de insectos considerados langostas.

La particularidad de las langostas, y que la diferencia de las tucuras, es la habilidad de cambiar su comportamiento y fisiología (color, tamaño y forma) en respuesta a cambios en la densidad poblacional, pasando de un estado solitario a gregario y viceversa, considerado “Teoría de Fases” desarrollado por Boris Petrovich Uvarov (1889-1970), reconocido como el padre de la acridología. Esta transformación relacionada a la capacidad de agregarse activamente para formar agrupamientos o mangas, sumado a su capacidad de dispersión (hasta 150 km/día) y su voracidad, determinan una gran amenaza para toda la actividad agropecuaria del país (Barrientos Lozano, 1992; Medina, 2016).

Historia y antecedentes

Diferentes especies de acridoideos han constituido históricamente plagas agrícolas y ganaderas de importancia en la Argentina.

Durante la primera mitad del siglo XX la langosta migratoria (Schistocerca cancellata Serville), ha sido la más perjudicial en Argentina al causar significativas pérdidas económicas en cultivos y campos naturales de amplias regiones.

Las problemática de langosta es que dio origen a las acciones estatales de Sanidad Vegetal en Argentina. La Comisión Nacional de Extinción de la Langosta creada por la Ley Nº 2792 del año 1891, que luego fuera ampliada a través de la Ley Nº 3490, de 1897 y, subsiguientemente, por la Nº 3653, del mismo año. En 1912 quedó a cargo de la Dirección General de Defensa Agrícola, que finalmente se convirtió en la Dirección de Defensa Agrícola y Sanidad Vegetal. En 1945 se creó el Servicio de Lucha contra la Langosta que, posteriormente, se convirtió en la Dirección de Acridiología dependiente del Ministerio de Agricultura. En el año 1991 se creó el Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (Decreto Nº 2266/1991) y las actividades relacionadas con los acridios quedaron a cargo de este organismo. En el año 1996 se crea el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y las actividades relacionadas con los acridios comienzan a llevarse adelante por este organismo. Al día de hoy existe el Programa Nacional de Langostas y Tucuras, por Resolución Senasa Nº 758-E/2017, a cargo de la Dirección de Sanidad Vegetal, dependiente de la Dirección Nacional de Protección Vegetal.

Respecto a las estrategias de control de Acridios en Argentina existieron 3 grandes períodos, definidos Julio Gastón, Director de Acridiología en 1964.

1) Luchas Defensivas (1897 a 1940): en esta etapa no se conocían procedimientos de “lucha” con resultados positivos para controlar la plaga y evitar sus perjuicios socioeconómicos. Era muy común la utilización de barreras físicas para evitar la dispersión de la plaga en estadios ninfales.
2) Luchas Ofensivas (1944 a 1954): se caracterizó por la incorporación parcial de productos de síntesis, pero la alta densidad y la gran dispersión de la plaga superaron las posibilidades de control. En este período, la langosta afectó severamente gran parte del país.
3) Luchas Preventivas (desde 1954): Actualmente se realizan tratamientos preventivos con el fin de tener controlada la densidad de la plaga. La metodología se centra en la detección y control de focos incipientes de estadios juveniles de la plaga. La estrategia se centra en la prospección, el monitoreo continuo y el control de focos enmarcados en una visión holística.