La industria avícola ha evolucionado de manera importante en las últimas décadas. La creciente demanda de mayores volúmenes, mejor calidad y precios competitivos han tenido como consecuencia la industrialización, intensificación y concentración de la producción. Esto último ha dado a lugar a una creciente presión en los animales que tienen un mejor potencial genético, productivo y de eficiencia.

En este contexto el control de enfermedades infecciosas es determinante; adicionalmente, ha crecido la presión para reducir el uso de antibióticos, así como las exigencias en el control eficaz de agentes zoonóticos lo cual ha forzado a los productores a mejorar y entender profundamente el control de las enfermedades.

La bioseguridad y la vacunación son herramientas esenciales para el adecuado control de las enfermedades infecciosas. Adicionalmente, pero probablemente no de manera independiente los conceptos de vacunación han sido sometidos a una revolución tal, que han requerido la definición de nuevas estrategias sanitarias.

La Bursitis Infecciosa (IBD del inglés Infectious Bursal Disease) o, conocida más comúnmente como la enfermedad de Gumboro históricamente ha generado grandes pérdidas a la avicultura industrial y está clasificada dentro de las principales enfermedades en casi todos los países del mundo.

Una de las razones por las cuales la enfermedad continúa desafiando a las aves es que el virus de Gumboro es muy resistente en el ambiente lo cual permite su persistencia en instalaciones avícolas, aun en ausencia de pollos durante los periodos de inactividad.

Por otro lado, la presencia del vvIBDV (virus muy virulento de la bursitis infecciosa) y cepas variantes ha sido detectada no solamente en pollos de engorde, sino también en pollitas ponedoras en todas las áreas con avicultura industrial.

Sumado a los aspectos descriptos, el control de la enfermedad de Gumboro en el campo se ha enfrentado a diversas problemáticas:

  • El nivel de anticuerpos maternos (AcM) es variable o se desconoce al momento de la vacunación. Por tal motivo, el prendimiento real de la vacuna no es uniforme en todas las aves de un lote. Para obtener un cálculo adecuado de la edad de vacunación es necesario realizar pruebas serológicas en pollitos de un día, lo cual en la práctica es operativamente complejo y representa un costo adicional. Sin la determinación precisa del nivel de AcM para Gumboro, existen 2 riesgos: el primero es que los virus vivos vacunales atenuados aplicados precozmente sean neutralizados por los AcM; el segundo es que cuando las vacunas son aplicadas tardíamente, el virus de campo se replicará en la bursa antes que las cepas vacunales, provocando el desarrollo de la enfermedad.
  • La vía de administración, principalmente el agua de bebida, en sí tiene riesgos. Su éxito depende de la calidad del agua que las aves ingieren, la neutralización exitosa del cloro antes de mezclar la vacuna, la distribución homogénea de la solución de la vacuna a todas las aves que la ingieren y la necesidad de que todas las aves del lote tomen su dosis vacunal completa. Por lo tanto, es usual hallar procedimientos de vacunación que no son óptimos. En base a evaluaciones de campo en empresas avícolas, el índice de vacunación fallido debido a los motivos descriptos suele variar entre 30 a 50% de los pollos (W. van der Sluis, World Poultry 2012).

El desarrollo de las vacunas de complejo inmune antígeno-anticuerpo, tuvo por finalidad solucionar esas problemáticas al proporcionar un enfoque totalmente nuevo de vacunación contra la enfermedad de Gumboro:

  • Las vacunas se aplican en la planta de incubación (vacunación in ovo o subcutánea) utilizando equipo de inyección automátizados, los cuales se pueden calibrar y revisar regularmente para proporcionar una dosis constante a una gran velocidad, pero con un estrés mínimo para las aves
  • La formulación de las vacunas de complejo inmune permite que el virus vacunal atenuado no tenga contacto con los anticuerpos maternos frente al virus de la enfermedad de Gumboro y, por lo tanto, el prendimiento de la vacuna es seguro, independientemente del nivel de inmunidad transferida por las madres.

¿Qué es una vacuna de complejo inmune para IBD?

Consiste en la suspensión del virus de Gumboro vivo atenuado (cepa intermedia plus) combinados en proporciones bien definidas con anticuerpos.  De este modo, el virus vacunal es cubierto por inmunoglobulinas específicas (Inmunoglobulinas Protectoras de Virus, o VPI) que lo protegen y evitan que sea reconocido por el sistema inmune de las aves.

Transmune® básicamente es una mezcla en proporciones bien definidas de la cepa atenuada y clásica Winterfield 2512 del virus de la enfermedad de Gumboro con anticuerpos específicos y su uso está indicado en pollos de engorde y reproductores pesados.

Por su parte Novamune® está desarrollada con la cepa atenuada SYZA26 del virus de la enfermedad de Gumboro formando complejos inmunes con inmunoglobulinas específicas para su aplicación en aves de líneas livianas (pollitas para reposición).

Debido a la importancia del adecuado equilibrio entre el virus vacunal y los anticuerpos neutralizantes, en ambos casos fueron necesarias múltiples pruebas con diferentes fórmulas antes de su introducción al mercado a fin de obtener un balance óptimo de la seguridad y eficacia del producto tanto en líneas pesadas como livianas.

Como ambas vacunas fueron desarrolladas y registradas en la Unión Europea, fue diseñado un procedimiento de control de calidad especial para mantener la eficacia y seguridad de cada serie elaborada, que consiste en una prueba rigurosa a cada lote al usar una CID50 (dosis infectiva de embrión de pollo, por sus siglas en inglés).

¿Cómo funcionan Transmune® y Novamune®?

Luego de la administración de la vacuna por vía inyectable, las células dendríticas foliculares del bazo retienen los complejos inmunes y transcurridos unos 8 a 10 días, el virus vacunal comienza a liberarse en forma gradual. De este modo, cuando el nivel de anticuerpos maternos disminuye como consecuencia del catabolismo normal, el virus vacunal liberado podrá replicarse en los linfocitos B de la bolsa de Fabricio e inducir la respuesta inmune protectiva.

El objetivo primario de inmunizar las aves frente a IBD es lograr la colonización de los linfocitos B de las aves con el virus vacunal atenuado; este evento permitirá el bloqueo de la bolsa de Fabricio frente a infecciones por virus de campo de Gumboro cuyas consecuencias serán:

  • Un ave correctamente inmunizada estará protegida contra la enfermedad clínica, subclínica e inmunosupresión.
  • La consecuente generación de resistencia a la infección permitirá al ave un adecuado desarrollo y desempeño productivo.
  • La limitación de la excreción de virus de desafío en el ambiente de las granjas, aspecto fundamental para el control ambiental de la enfermedad.

La seguridad de las vacunas de complejo inmune es similar a la de las vacunas vivas, con la ventaja adicional que todas las aves son inmunizadas con la misma dosis bien controlada de vacuna. Adicionalmente, inmunizaciones con este tipo de tecnología, ciclo a ciclo, disminuyen la presión viral, y, en consecuencia, la presión de selección no ocurre en la población viral de la granja y se logra el verdadero control de la enfermedad.

Después de 15 años de utilización en el campo, las vacunas de complejo inmune han tomado gran relevancia, ya que lograron cubrir las demandas de la industria para el control efectivo de la enfermedad de Gumboro:

  • Contener un virus atenuado que se replica en las bursas rápidamente y en la presencia de niveles medios de anticuerpos maternales
  • Efectividad con sola una dosis aplicada en la planta de incubación.
  • Contar con el correcto balance de antígeno y anticuerpo en su fórmula para garantizar eficacia y seguridad.

Con la finalidad de contar con vacunas de complejo inmune de Gumboro que se adecúen a las diferentes categorías productivas y considerando los trabajos científicos que han demostrado distintos niveles de metabolización de los anticuerpos maternos de IBD, fueron desarrolladas las vacunas Transmune® y Novamune® con el fin de disponer de productos específicos y compatibles con vacunas para el control de otras enfermedades que se aplican en la planta de incubación.

Desde su lanzamiento hace 15 años, Transmune® se ha utilizado en más de 110 billones aves en todo el mundo, convirtiéndose en la herramienta más utilizada para el control de la enfermedad de Gumboro en pollos de engorde.

Por su parte, luego de su lanzamiento en los últimos años, Novamune® se ha posicionado como la vacuna de referencia para el control de Gumboro en ponedoras en base a sus características de eficacia, seguridad y conveniencia.

Autor: MV Lucas Sara, Servicios Veterinarios de Ceva Cono Sur